La creación de los Campus de Excelencia Internacional es uno de los puntos fuertes en el proceso de modernización de la universidad española. La institución de educación superior de nuestro país llevaba anclada varias décadas en el mismo sistema, pero la llegada de los vientos del Plan Bolonia ha puesto de manifiesto que nuestras universidades deben empezar a  competir en Europa y en el mundo. La inversión en innovación o la internacionalización son los escollos que, en estos momentos, debe salvar el sistema de educación superior español. Con este objetivo, el Gobierno esta poniendo en marcha diferentes  iniciativas para cumplir la Estrategia Universidad 2015 que intentará  modernizar nuestras instituciones.

Pero el camino todavía es largo y, para muestra, un botón. Un informe de carácter bianual elaborado por la Conferencia de Rectores de las Universidades Espanolas (CRUE), titulado «La Universidad en Cifras 2010» –aunque los datos corresponden al curso académico 2008-2009–, pone de manifiesto el largo camino que aun le queda por recorrer a la universidad española en cuanto gasto en innovación. Los datos de inversión en I+D+i que maneja el informe, presentado hace apenas un mes, provienen de la OCDE y nos sitúan en la banda baja de los grandes países europeos. En 2007, España invirtió un 0,33 % del Producto Interior Bruto (PIB ) en I+D+i en las instituciones de educación superior –por debajo de la media de la Unión Europea, que era del 0,4% y también por debajo de la media de la OCDE , que era del 0,39%–. Mientras, Francia gastó un 0,40% de su PIB en investigación y desarrollo en sus instituciones de educación superior, Reino Unido un 0,53%, Alemania un 0,41% e Italia –más cercanos a nuestras cifras– un 0,36%. Pero, además, esta situación se da en un sistema de ciencia y tecnología que tiene cifras muy inferiores al resto de países de la OCDE . Si nos marchamos fuera de Europa, nuestras cifras quedan muy mermadas en comparación con los pesos pesados de la OCDE . En 2007, Estados Unidos invirtió en I+D+i un 2,38% de su PIB –aunque, sorprendentemente, tan solo destinó un 0,27% a las instituciones de educación superior–; Canadá un 1,25% y Australia un 1,48%, siendo la inversión para las instituciones de educación superior un 0,65% y un 0,53%, respectivamente.

Durante la presentación del estudio de la CR UE, la Ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, puso de manifiesto que es imprescindible que la innovación se convierta en una pieza intrinseca al entramado de la institución universitaria. «Sólo conseguiremos que la universidad difunda cultura de innovación si ésta se convierte en un valor esencial de la institución; en una vocación que se traslade a su propia gestión y a lo que conocemos como ‘sus misiones’: la educativa, la investigadora y esa tercera misión que, segun nos conviene, llamamos transmisión de cultura, difusión,  transferencia, o emprendimiento», aseguró la Ministra.

Precisamente el emprendimiento –impulsado desde la universidad– es uno de los «items» que el Gobierno pretende propulsar mediante algunas medidas. A finales del mes de febrero el Ministerio de Educación, RedEmprendia –la Red universitaria iberoamericana de incubación de empresas– y Banco Santander –a traves de su División Global Santander Universidades– firmaron un convenio mediante el cual estas dos últimas entidades colaborarán con la convocatoria 2011 del Programa Campus de Excelencia Internacional fomentando el emprendimiento académico ¿Cómo se hará efectivo? El Ministerio concederá ayudas para contratar a un profesor que sustituya –durante un periodo de entre seis meses y un año– a un académico con el fin de que este pueda dedicarse plenamente a la creación de una empresa de base tecnológica o a su consolidación, si la antiguedad del proyecto es inferior a tres años.

Una medida más, impulsada recientemente –se aprobó en Consejo de Ministros el 28 de enero– por el Gobierno en su afán de impulsar la innovación en los campus ha sido la regulación de las enseñanzas oficiales de Doctorado mediante un Real Decreto, a propuesta del propio ministro de Educación, Ángel Gabilondo ¿El objetivo? «Reforzar la formación en I+D+i desde el ámbito universitario como eje del desarrollo, la innovación, la dinamización de la economía y la creación de empleo», dicen desde el Ministerio. El texto establece la creación de Escuelas de Doctorado y promueve, según el Ejecutivo, mecanismos de colaboración con entidades, públicas y privadas, de investigación o empresariales. Las escuelas «generarán masa crítica de investigadores de diferentes origenes con el fin de mejorar las competencias y capacidades de los doctorandos».

Internacionalización

Otro de los grandes retos de la universidad española, en su carrera hacia la modernidad, es la internacionalización de sus campus. Marius Rubiralta, Secretario de Estado de Universidades, explica que «la internalización implica tres aspectos: desarrollar una oferta docente más preparada para la demanda internacional, tanto en grado como en master y doctorado; buscar mecanismos para la entrada de profesores que vengan de otros países; y, en tercer lugar, aumentar nuestro posicionamiento a nivel global». Y, también, facilitar que nuestros alumnos puedan completar sus estudios conociendo las realidades de otros países.

Este es el objetivo de las becas del Programa Faro Global, de las que se podrán beneficiar hasta 1.050 estudiantes. Entre 2011 y 2013, los alumnos que accedan al programa podrán realizar prácticas en una empresa de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y Asia financiadas por el Ministerio de Educación, que ha dotado al programa con más de 8 millones de euros.

Faro Global está gestionado por la Fundación General de la Universidad de Valladolid.  Las becas están destinadas a estudiantes de universidades públicas y privadas de España y están dotadas con una mensualidad de entre 625 y 1.300 euros y cubrirán también los gastos de viaje, visado y seguro sanitario, de accidente, responsabilidad civil y asistencia en viajes.

Recientemente el Gobierno daba luz verde a la creación del Estatuto del Estudiante Universitario y el Real Decreto fue aprobado por el Consejo de Ministros el penltimo día del año 2010. El Estatuto  del Estudiante Universitario establece mecanismos para aumentar la implicación y participación de los estudiantes en la vida universitaria y en el diseño de sus políticas estratégicas. El texto regula la creación de un Consejo de Estudiantes Universitarios del Estado, que se convierte en el canal directo de representación ante el Ministerio de Educación.

Este Consejo estará formado inicialmente por 3 representantes del Ministerio de Educación, 5 expertos designados por el ministro de Educación y 88 representantes de los estudiantes. El Estatuto del Estudiante Universitario era, según el Ejecutivo, uno de los principales objetivos del Ministerio de Educación dentro del eje «gobernanza» de la Estrategia  Universidad 2015, «así como una aspiración de los colectivos de estudiantes españoles desde hace decadas».