Si hay un tema tan incómodo como importante en las entrevistas de trabajo, ese es el salario. Nunca sabemos cómo ni cuándo tratarlo, si sacarlo nosotros o esperar a que lo haga el entrevistador. Aquí os ofrecemos algunos consejos para afrontar este momento.

Lo principal es que seas realista en tus expectativas. Reflexiona sobre tus exigencias, investiga como están los sueldos en tu campo, habla con personas que realicen el mismo trabajo, lee los últimos estudios sobre salarios…

Debes tener claro que el sueldo no hace bueno o malo un puesto de trabajo. Muchas veces trabajar en una empresa determinada, con unos compañeros de los que puedas aprender, en un ambiente agradable… compensa que el salario que recibamos esté un poco por debajo de nuestras expectativas.

Cuando te pregunten por el sueldo que tienes pensado, no des una cantidad exacta. Lo mejor es que des una horquilla más o menos amplia y que siempre termines con la coletilla de que todo es negociable y que estarías abierto a una oferta competitiva.

Tal y como está la actual situación en el mercado de trabajo, debes ser aún más flexible en tu negociación. Seguramente no consigas la cantidad que esperabas pero muchas empresas completan los sueldos con beneficios salariales de lo más interesante: seguro médico, ayuda para guarderías, planes de pensiones…

Además de estos consejos para saber cómo afrontar el tema del salario en las entrevistas, también es importante que tengas presente algunas cosas que nunca debes hacer. Nunca debes incluir tus sueldos anteriores en el CV pero tampoco debes mentir jamás sobre cuanto cobrabas en tus anteriores empleos. Los empleadores pueden verificar estos datos y perderías toda oportunidad de superar el proceso de selección. También es importante que no comentes con el entrevistador el dinero que te hace falta o las que cosas que tienes que pagar, da muy mala imagen.

Una vez que la empresa te ha dado una cifra, la decisión ya está en tu mano. Puedes aceptar, rechazar la oferta o arriesgarte, proponiendo una cantidad mayor o diciendo que te lo vas a pensar por si te hacen otra oferta. La suerte está echada.