Si estuvieras en un concurso y te pidieran que nombraras las compañías más importante del mundo seguro que  dirías varias de entre estas cinco. Pues algún  premio te llevarías. Un reciente estudio pone cifras al prestigio empresarial en el mundo y señala que este quinteto son vistas como las más responsables. Google lidera el ranking, esto no te pillará por sorpresa aunque no consigue distanciarse tanto como en años anteriores de las que le siguen. Por detrás en el top cinco se encuentran Microsoft, Walt Disney, BMW y Lego.

Ser responsable mejora la reputación

Este índice, el CSR Rep Track, puntúa sobre 100 los resultados obtenidos cuando se ha preguntado sobre el prestigio de una marca que pueden atribuirse a su comportamiento responsable. En la encuesta han participado más de 80.000 personas de 15 países en Europa, América, Asia y Oceanía. Los encuestados han valorado las diferentes dimensiones que según este instituto influyen en la reputación.

Los resultados del mismo estudio en España han compuesto un ranking que lidera BMW, seguido de Google, B/S/H, Samsung, Mercedes, Sony, Nintendo, Adidas, Bimbo y Danone.

Además de aspectos como el liderazgo, los beneficios que obtienen, la capacidad de innovación y la relación calidad/precio de los productos y servicios que ofrece una empresa y que contribuyen a mejorar su prestigio, este estudio se centra en el comportamiento que tienen en su entorno, lo que las empresas hacen de más para aportar a la mejora de la sociedad, el medioambiente o el entorno laboral, es decir, la responsabilidad social corporativa (RSC).

La herramienta mide los resultados en las tres áreas en las que habitualmente se desarrollar la RSC: la ciudadanía, en la que se valora la inversión social y respeto medioambiental, la integridad, que  hace referencia a la transparencia y la ética en la empresa y el entorno de trabajo.

No solo hay que hacer, también hay que comunicar

Pese a que los esfuerzos que hacen las iniciativas en este sentido van en aumento, se afirma desde la organización que ha diseñado este medidor reputacional, Reputation Institute, que solo el 18% de los encuestados conocen algunas de estas medidas que implantan las empresas para engrosar su participación en la RSC. Consideran que este desconocimiento está provocado por una gestión de la información que tiene carencias. Entienden que no solo debe hacerse RSC sino que también hay que comunicarla a los públicos de referencia como son los consumidores, proveedores, patrocinadores… Para ello deben habilitarse y atender canales de comunicación en los que se produzca un diálogo abierto con estos públicos, una buena gestión de las redes sociales facilitará esta labor, que se apueste por ofrecer una información veraz y genuina del proceder empresarial.

Para hablar de la reputación de una empresa también hay que tener en consideración desde donde se emite el mensaje. Las organizaciones con una reputación asentada cuentan con el privilegio de poder compartir desde los canales propios las acciones que emprenden en materia de responsabilidad corporativa. En cambio, en aquellas cuya notoriedad se encuentra todavía en construcción tienen que contar con la participación de terceros (ONG, organizaciones de consumidores…) para dar veracidad a ese mensaje.

Cuando una empresa tiene prestigio vende más, de esta forma puede resumirse la idea de la economía de la reputación concepto que recoge las mejoras en los beneficios que las buenas prácticas pueden producir en las empresas.