Águeda Benito

Por Águeda Benito, Rectora de la Universidad Europea de Madrid

Con frecuencia se habla de la baja productividad de España o de la necesidad de cambiar el modelo productivo en estos tiempos de crisis. Sin embargo, las soluciones en el corto plazo no son sencillas de aplicar, ni las herramientas a nuestra disposición resultan de aplicación ni efectividad inmediata. Afortunadamente, sí existe un elemento esencial —ciertamente no el único, pero sí esencial— para generar tan ansiado cambio y contribuir al necesario avance: la formación a lo largo de la vida, lo que en el Espacio Europeo de Educación Superior ha venido a llamarse el «Life Long Learning».

La sociedad del conocimiento requiere de profesionales en constante formación, que amplíen y actualicen sus conocimientos y competencias para aportar valor en sus respectivos sectores de manera constante. El aprendizaje a lo largo de la vida es hoy día una necesidad: completar carreras universitarias que quedaron a medio camino, estudiar una segunda carrera universitaria, realizar un máster, un doctorado o, incluso, asistir por primera vez a la universidad constituyen realidades que la universidad española, en el nuevo marco educativo, comienza a hacer posible. En este sentido, y en contraposición a la «generación ni-ni», surge la «generación sí-también», la de personas que sí trabajan y que también estudian, cuyo sentido de la responsabilidad y el esfuerzo, sin duda, va a tener un efecto muy beneficioso en el progreso social. La «generación sí-también» es el futuro, el compromiso con el progreso del país, el compromiso con el desarrollo con la persona en sí misma.

Los nuevos principios de la Educación Superior suponen una mejor orientación de la actividad universitaria a las necesidades de la sociedad, al desarrollo de una docencia centrada en el alumno y dirigida a capacitarle profesionalmente a través de la progresiva adquisición de competencias. Ciertamente, la mayoría de las universidades todavía tienen mucho recorrido para atender adecuadamente las necesidades de los estudiantes sí-también. La flexibilidad de horarios y formatos, el reconocimiento efectivo de la experiencia profesional, los métodos docentes empleados por el profesorado son elementos fundamentales que las universidades deben abordar en profundidad para atender bien a este nuevo perfil de estudiantes, cada vez más numerosos.

La idea de compatibilizar formación y profesión comenzó en España hace unos años con los estudios de máster y postgrado. Miles de personas seguían formándose movidos por su necesidad de especializarse, cambiar de rumbo una profesión o mejorar sus condiciones laborales. Sin embargo, hoy día, la necesidad de actualizarse y avanzar en los conocimientos es común a todos los profesionales, independientemente del nivel educativo de partida. Es por ello que toda la Educación Superior –los ciclos formativos de grado superior, el grado, el máster y el doctorado– deben ser opciones posibles para los profesionales que desean avanzar.

Entendiendo la universidad como palanca de crecimiento, como un motor fundamental del progreso, en la Universidad Europea de Madrid creemos firmemente en esta generación de personas que no quieren renunciar a mantener una educación a lo largo de la vida. En nuestro modelo, ubicamos al estudiante en el centro de nuestra actividad, adaptando los horarios y formatos docentes de toda nuestra oferta de titulaciones de Educación Superior. Con el mismo nivel de exigencia, con el mismo rigor, pero haciendo de verdad compatible estudio y trabajo. Entre nuestras múltiples iniciativas, contamos con la denominada Universidad Personal, que permite al estudiante elegir entre cursar asignaturas presenciales u on-line, basada en la personalización, la flexibilidad y la interacción entre los estudiantes, profesores y profesionales que participan de cada programa educativo.

Este tipo de iniciativas permiten a profesionales en activo, incluidos directivos que necesitan avanzar en su formación, seguir progresando en su aportación de valor a las empresas en las que trabajan. Bienvenida sea esta generación.