Puede que sí exista, pero para el común de los mortales el trabajo ideal es más un anhelo que una realidad. Te animamos a que trates de acercarte lo más posible a este ideal si lo tienes claro. Sin embargo, este artículo va más bien dirigido a quienes se preguntan cuál es esa dedicación que les llenaría por completo, y no encuentran una respuesta. Quizá tengas que replantearte la pregunta.

Quienes consideran que están desarrollando un trabajo plenamente satisfactorio rebosan motivación por los cuatro costados. Como consecuencia, la capacidad crítica está mucho más atenuada. Si no es tu caso, vas a encontrar muchas más pegas a cualquier dedicación. Dependiendo de tu carácter, esta tendencia puede estar más o menos acentuada. Ahí puede estar el núcleo de tu dilema, quizá estás buscando un empleo que no tenga tacha, y el trabajo ideal no se trata de eso.

¿Y si para ti no existe el trabajo ideal?

Esta posibilidad se hace realidad, sobre todo en dos circunstancias. Por un lado, si nada te enamora hasta tal punto que pases por alto lo que te desagrada. Es posible que tú no encuentres en el trabajo la autorrealización. Tranquilidad, ¡a mucha gente le pasa! Quizá tienes algún buen ejemplo cerca y ni siquiera has caído en la cuenta. ¿Conoces a alguien que consideres moderadamente feliz a pesar de que no siente pasión por su trabajo? En estos casos, la autorrealización llega a través de otras áreas, como la familia, las amistades o los hobbies, entre los más comunes. ¿Qué es lo que a ti te satisface? Ahí reside tu autorrealización, pero no necesariamente tiene que ser una actividad laboral.

La otra circunstancia que influye es que tu consideración sobre lo que es un trabajo ideal esté, precisamente, idealizada. La gente que piensa que tiene un trabajo ideal, también puede tener estrés en un momento dado. Quizá haya tareas que le gusten menos, y puede que no gane tanto como quisiera. La cuestión es que su trabajo les apasiona y eso son detalles menores que no empañan su motivación.

El trabajo perfecto no existe

Hacia un replanteamiento del trabajo perfecto

Si has descubierto o has aceptado que tu motivación está en otro sitio y no en tu trayectoria profesional, encontrar el trabajo ideal te va a resultar mucho más sencillo. Solo tiene que tener estas tres características: que te mantenga económicamente, que no te disguste demasiado y que te deje el mayor tiempo posible para disfrutar de lo que realmente te hace feliz.

En el caso de que encuentres una actividad laboral mucho más estimulante que el resto, te animamos a que profundices en ella. Se trata de sobreponerse a los peros y sumergirte en la experiencia. Puede que hayas perdido implicación, y que te escudes detrás del rechazo a los pequeños inconvenientes. Tómatelo como un aprendizaje, como un camino, no una meta final. El trabajo ideal brilla en lo alto del Olimpo, pero tú solo vas a vivir el momento presente una vez. Merece la pena orientarte hacia lo que más te gusta aquí y ahora, más que tratar de conseguir el trabajo perfecto mientras haces cualquier otra cosa menos satisfactoria.