Por María Benjumea, presidente de Infoempleo.com

A estas alturas, casi todo el mundo ha oído o leído en algún sitio que la palabra «crisis» en chino tiene dos significados: riesgo y oportunidad. Dejar de lado el primer significado -el que nos llena de miedo y nos paraliza- para centrarnos en el segundo es el reto que todos tenemos por delante. Pero este reto es más fácil de decir que de llevar a la práctica. 

Cada uno debe buscar su oportunidad y ésta no siempre está a la vista. A veces está escondida en lo más profundo de nosotros: aquel sueño abandonado de tener nuestro propio negocio, el anhelo de encontrar un trabajo apasionante, las ganas de lograr ser nuestros propios jefes para tomar nuestras propias decisiones. El miedo debe dejar paso a la oportunidad porque en la mayoría de nosotros hay un emprendedor. Unos lo mantenemos vivo, capeando el temporal, pero orgullosos de asumir riesgos y de crear empleo. Otros lo tienen dormido, latente o convaleciente. Apenas respira, pero está ahí. Es la hora de despertarlo, de sacudirlo, de ayudarle a recuperarse. El emprendedor que casi todos llevamos dentro puede hacer grandes cosas en tiempos difíciles. Es precisamente éste el caldo de cultivo en el que han nacido algunos de los avances más importantes de la historia de la humanidad, algunas de las compañías más exitosas, algunos de los descubrimientos que más nos han revolucionado. 

Emprender es algo más que una salida para momentos difíciles, es una necesidad del ser humano que hoy cobra una especial importancia. Dice la Real Academia Española que emprender es «acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro», pero también tiene otra acepción: «Tomar el camino con resolución de llegar a un punto». Para muchas personas, trabajadores y desempleados, ésta es la hora de comenzar algo obviando el peligro, de tomar el camino para llegar adonde quieren. Para muchos, la oportunidad está a la vuelta de la esquina. Es hora de emprender.