Muchas personas en situación de desempleo, unidas a aquellas que se lanzan a realizar sus estudios superiores en estos momentos, se hacen esta misma pregunta. Sin embargo, a tenor de la cifra actual de parados, las respuestas obtenidas no fueron las adecuadas…

La competencia actual por conseguir un puesto de trabajo condiciona muy mucho la formación que se debe de realizar para obtener una de esas escasas vacantes. Estar bien formado es, obviamente, un requisito para acceder al mercado laboral, sin embargo no es suficiente. Hubo una época en que sí lo fue. Cualquier persona con un máster era un candidato con el 100% de posibilidades de encontrar empleo de calidad. Hoy ni con uno, ni con dos, ni con años de experiencia se puede aspirar a un trabajo más allá de la categoría de ‘mileurista’. ¿Qué es lo qué ha ocurrido en estos años?

Por un lado, hemos pecado de ‘titulitis’. Cualquier titulación universitaria o postgrado eran considerados como suficientes, por lo que daba igual en lo que nos formásemos. Aunque en el mercado laboral estas carreras o profesiones no fueran necesarias, lo importante era el título.

Además nos encontramos con un estancamiento del mercado laboral. Varios sectores de actividad lógicamente se han saturado, llevando a jornadas y condiciones salariales precarias. La oferta formativa nunca se adaptó a ese cambio y a esa transformación, pero tampoco el mercado ha conseguido integrar o incorporar a esos profesionales.

Sin embargo, esto ya se veía venir. No deja de ser un hecho probado que desde que uno empieza sus estudios hasta que los acaba, el mercado laboral de una determinada profesión ya se ha saturado, con lo cual quien empezó su formación con perspectivas de futuro, a la mitad del camino ya había desistido.

¿Resultado de todo esto? Empleados sobrecualificados con sueldos mileuristas (con suerte); desempleo de personas con sobrada formación y experiencia; mercado laboral centrado en sectores saturados (hostelería, turismo construcción…); una necesidad enorme de recolocación.

Y es ahora cuando volvemos a la pregunta inicial: ¿En qué me formo para encontrar trabajo? Respuesta altamente complicada y con una doble respuesta por mi parte:

  • Si estamos comenzando la etapa formativa, debemos olvidarnos de nuestros gustos o preferencias y mirar lo que hay en nuestro tejido empresarial. Analizar el mercado en un plazo de 5 años y optar por un tipo de formación que demande ese tejido empresarial presente o futuro. Si nos formamos en ‘más de lo mismo’, no es que el mercado ya esté saturado hoy, es que NUNCA se podrá asimilar la oferta de mano de obra.
  • Si ya tengo formación y/o experiencia y estoy desempleado, la situación es más dolorosa, ya que la necesidad de ingresos mensuales probablemente es vital. Mi consejo: olvidar todo lo hecho hasta ahora y examinar el mercado laboral y el tejido empresarial que existe en tu zona geográfica. Eso nos indicará lo que hay que hacer y escoger como formación.Hablaré ahora de dos ejemplos:Un amigo mío, con estudios superiores en economía y 15 años de experiencia como contable, se ha visto por desgracia en el desempleo y se ha apuntado a recibir formación en elaboración de nóminas, cosa que sabe hacer pero que en su trabajo anterior no desempeñaba porque estaba en un staff superior. Teniendo en cuenta que hay administrativos con experiencia para aburrir y dispuestos a cobrar un sueldo inferior… ¿alguien se cree que con ese curso lo van a contratar ofreciendo un sueldo superior al que cobraba hasta ahora? Lo siento, pero es una formación inadecuada según está el mercado laboral. Aunque sea algo ‘de lo suyo’.

    Otro caso ejemplar es el de un economista de la provincia de Cádiz que está desempleado y se ha apuntado a un curso de formación en pastoreo. Llega un momento en que se da cuenta que de lo ‘suyo’ ya no volverá a trabajar. Es entonces cuando decide apostar por esta formación cuya salida profesional sabe que está bajo demanda en la zona en que reside. Esto es una reconversión profesional, no una recolocación como sería el ejemplo anterior.

  • Conclusión: si yo tuviera que formarme hoy en día buscaría algo para reconvertirme y adaptarme a la oferta laboral que me rodea. Nunca optaría por realizar una formación para recolocarme en lo mismo que estaba haciendo. Más de lo mismo conduce a los mismos problemas.¿Es triste? Pues inicialmente sí. Pero debemos de ver que en esta vida todo son ciclos, con lo cual el pensar que vamos a estar 40 años en el mismo trabajo, en la misma empresa y en la misma actividad es una utopía. En estos cambios podemos encontrar nuevas oportunidades, aspiraciones e incluso, redescubrir sectores que jamás nos hubiéramos planteado y que también suscitan nuestro interés. Debemos de estar siempre atentos a la reconversión continua y considerarla como lo más habitual que vamos a hacer de ahora en adelante.