¿Quién le dice a usted que entre las múltiples manos por las que ha pasado la sandía que ayer mismo alivió su calor no estaban las de este tendero? Así, entre bostezo y bostezo y nada intranquilo ante la posibilidad de ser aplastado por su mercanía, este ciudadano chino espera a los clientes en el mercado de Changzhi, provincia de Shanxi.