Quien no avanza, retrocede. Cualquier profesional tiene que seguir creciendo en conocimientos, no estancarse, aprender más, disponer de nuevas capacidades y habilidades. Un médico, si no continúa estudiando y aprendiendo, no podrá aplicar nuevas técnicas para mejorar la atención a sus pacientes. En todos los ámbitos profesionales, la necesidad de prestar un mejor servicio al cliente posiciona a la formación como un factor diferencial.

En el campo de la auditoría, los aspectos normativos y metodológicos requieren una constante actualización de los conocimientos. Con el crecimiento de las empresas españolas y su salida al escenario internacional, el conjunto de normativas y dinámicas de los mercados, así como los nuevos sistemas de gestión, demandan que las firmas dispongan de profesionales altamente preparados.
Y las firmas de servicios profesionales siempre hemos sido conscientes de ello. Ya desde sus orígenes, las firmas han promovido la inversión en formación entre sus profesionales con el objetivo de mejorar la calidad de los servicios que prestan y responder a las necesidades de sus clientes.

Esta apuesta decidida por la formación es ampliamente reconocida por los colectivos profesionales y las firmas siempre ha sido una opción de futuro para las personas que han querido desarrollar su carrera profesional en el ámbito empresarial.
Las necesidades del mercado han impuesto que la calidad de una firma de auditoría vaya en consonancia con el modelo de desarrollo formativo que cada empresa dispone para sus profesionales. Aquella que diseñe un mejor modelo formativo y que sea capaz de desarrollar y hacer crecer a sus profesionales en un entorno multidisciplinar y global, será la que mejor servicio pueda prestar a sus clientes.
En una situación como la actual pone de manifiesto que el auditor es y debe ser más que un experto contable. Debe ser capaz de identificar y focalizar las áreas de mayores riesgos de la actividad empresarial, detectar posibles lagunas en los procedimientos de control y elegir las opciones óptimas para minimizarlas.

Asimismo, la labor de los auditores permite detectar debilidades financieras y de control interno que son trasladadas a la dirección de la compañía con el doble objetivo de que se conozcan y se pueda actuar sobre ellas de la manera más oportuna. Para afrontar este fascinante reto, la formación debe ser integral. Y la respuesta a este objetivo estratégico, por parte de Deloitte ha sido la puesta en marcha de una actividad formativa de posgrado y altamente avanzada. Esta es el Máster en Auditoría y Desarrollo Directivo de Deloitte.

De esta forma, Deloitte continúa apostando por la mejor formación de sus profesionales. Ante los cambios que se vienen produciendo en el panorama actual, la firma ha impulsado este año este master que cuenta con la colaboración de cinco instituciones académicas. La iniciativa, en la que participan todos los profesionales incorporados en el área de Auditoría, Riesgos y Transacciones de la firma, viene a ser un elemento más dentro del programa formativo de Deloitte, mediante el cual no sólo trata de aumentar los conocimientos de los profesionales sino que además ayuda desarrollar las capacidades y habilidades directivas de estos. Además, y con el mismo doble objetivo, Deloitte cuenta con otras iniciativas similares, como el Master en Tributación, dirigido a los profesionales del área Fiscal y Legal de la Firma. La formación que ofrece Deloitte busca que los profesionales puedan conocer a fondo la realidad de la empresa y su gestión, haciéndoles crecer y sentando las bases de los directivos del mañana.