Hoy vamos a hablar de valores. Aunque este tema parezca raro en un blog sobre recursos humanos, creo que está muy relacionado, porque a veces se olvida la parte humana de los trabajadores y son considerados simplemente recursos.

Cada persona tiene que reflexionar sobre cuáles son sus valores, al igual que hacen las empresas, que los describen en sus páginas web en el apartado de filosofía corporativa o “¿Quiénes somos?”. Ya hemos hablado anteriormente de las preguntas que nos pueden hacer en una entrevista de trabajo, y ésta puede ser una de ellas. Ahora bien, no sólo tenemos que plantearnos esta cuestión a modo de ejercicio para superar una entrevista, sino que tenemos que conocernos, ver cómo somos, qué nos motiva, nos interesa o nos preocupa y qué queremos hacer o qué queremos ser.

Hago toda esta reflexión porque somos seres sociales. Y precisamente ahora nuestra sociedad está atravesando un momento delicado en el que más de 4,5 millones de personas se encuentran sin trabajo. Alguien que no haya conocido la situación del desempleo puede pensar que es problema de otros, pero ahí es donde quiero llegar: es un problema que nos afecta a todos, porque todo el mundo tiene algún familiar, amigo o conocido que está pasando por ello. Y, además, todos somos susceptibles de quedarnos sin trabajo en un momento determinado y estar en ese otro lado. Y es precisamente en las situaciones de crisis cuando uno se plantea todas estas cosas. Pero las crisis no solamente sacan lo peor de las personas, sino también lo mejor de nosotros mismos, al vernos amenazados, y, una vez superadas, nos hacen más fuertes.

Solidaridad y empatía

Por esto, tenemos que sacar nuestro lado más humano y abordar esta circunstancia con mucho tacto, pensando en los principales perjudicados, que son los millones de personas que han perdido su empleo y que cada día se levantan con la incertidumbre de no saber cuándo mejorará la situación. Tenemos que potenciar el ayudarnos unos a otros, dejando de lado los pensamientos de competencia y de “me van a quitar el trabajo”, porque aquí nadie quita el trabajo a nadie, ya que cada perfil es único y el que decide al final es el empleador. Debemos fomentar más a menudo valores como la solidaridad y la empatía (habilidad de ponernos en el lugar del otro y ver cómo se siente), al igual que hacemos cuando ocurren grandes catástrofes humanitarias a miles de kilómetros de aquí, empezando por ayudar al que tenemos al lado.

Responsabilidad social corporativa

Asimismo, las empresas también tienen que dar ejemplo. Pequeños gestos como el dar una respuesta a las candidaturas espontáneas, comunicar el resultado de un proceso de selección o cuidar a los candidatos dicen mucho de los valores de la empresa. No causa la misma impresión una organización que se preocupa de estos detalles que otra que los pasa por alto.

Otro tema que tienen que considerar es el de contratar a colectivos considerados “en riesgo de exclusión”, como son los mayores de 45 años, los inmigrantes, los discapacitados, etc. En ocasiones priman los prejuicios o el desconocimiento, pero cada vez más surgen políticas de sensibilización y programas de responsabilidad social corporativa que promueven la contratación de estos trabajadores, que son tan válidos como los demás. También está en su mano el dar oportunidades a las personas que no poseen experiencia en ese ámbito o que por diversos motivos quieren reorientarse, porque todos hemos necesitado o necesitaremos alguna vez que crean en nosotros.