Discapacitados

Aunque, tradicionalmente, han tenido una mala relación con el mercado de trabajo y una todavía peor con las tasas de empleo y actividad, los discapacitados han avanzado mucho. Desde la aprobación de la LISMI (Ley de Integración Social del Minusválido) en 1982, su acceso al mercado laboral se ha triplicado. Según datos de AFEM, la asociación para el empleo de la confederación FEAPS, que colabora con discapacitados intelectuales, en la actualidad más de 50.000 personas trabajan en centros especiales de empleo [donde el 70% de la plantilla es discapacitada] y 80.000, en lo que en el argot se llama ‘empresas ordinarias’. «Pese a todo, en la última época de bonanza la tasa de paro entre los discapacitados triplicaba, prácticamente, la del conjunto de la población y la tasa de actividad estaba en la mitad», lamenta Alberto Durán, vicepresidente primero de la Fundación Once.

Partiendo con esta desventaja, no es de extrañar que la crisis disparara los peores temores, que se confirmaron en los primeros meses de este año. «El impacto fue mayor en enero y febrero, después se ha producido una recuperación progresiva. Hemos puesto en marcha un plan para contrarrestar la inercia del mercado, y, de momento, estamos capeando el temporal con mucha dignidad», asegura Durán. El plan al que se refiere el vicepresidente de la Fundación Once no es otro que el programa «Por talento», una iniciativa auspiciada y financiada hasta en un 70% por el Fondo Social Europeo a la que se ha dado el pistoletazo de salida este año y que se prolongará hasta 2015. La Fundación Once, encargada de su ejecución, señala que se han generado cerca de dos mil puestos de trabajo a lo largo de 2009 y estima que, en siete años, se cerrarán 17.500 contrataciones. Durán, que presentó el programa la semana pasada, considera que el objetivo, fijado antes de la crisis, resulta ambicioso en la tesitura actual. «Pero no vamos a corregirlo, porque lo conseguiremos», manifiesta optimista.

CERMI, la plataforma en defensa de los discapacitados que aglutina a más de 4.500 asociaciones, calcula que la tasa de empleo de este colectivo ronda el 30%;  porcentaje que se eleva hasta el 58% en el conjunto de la población.

También formación
«Por talento» también incluye un capítulo dedicado a la formación. Se impartirán cursos a 20.000 personas y muchas de ellas serán mujeres. Durán advierte de que cuando coinciden las dos variables, mujer y discapacidad, la situación pasa de mala a patética, de ahí que afirme sin titubeos que aplicarán la discriminación positiva.

El papel de la formación como facilitador del acceso al empleo se intensifica en estos casos. Según datos del informe «Mercado de trabajo de las personas con discapacidad. 2008», los estudios de dos terceras partes de los demandantes de empleo, tengan o no título, serían equivalentes a un nivel de ESO. El vicepresidente de la Fundación Once asegura que disponen de las herramientas para ayudar a los casi cuatro millones de personas —3,8 millones según la encuesta relativa a 2008 del Instituto Nacional de Estadística— que sufren una discapacidad. «Atesoramos el 10% del talento de esta sociedad. Y, aunque no existe el estereotipo del ‘súper discapacitado’, los que sobreviven y hacen lo que cualquier otra persona han superado más barreras y más retos», sostiene Durán.

Para que el programa llegue a buen puerto, todos los participantes cuentan con su propio itinerario de «inserción sociolaboral», que puede cubrir demandas de asesoría, formación o prácticas en empresas. «Cuando una persona solicita su inscripción, se le hace una entrevista y,  a partir de ahí, se diseña un itinerario personalizado y completo que la enfoca y la prepara para el puesto de trabajo más adecuado», explica la directora de Empleo y Formación de la Fundación Once, Pepa Torres.

Una vez casada oferta y demanda, también se prepara a las empresas que acogen al discapacitado. Por ejemplo, a la plantilla, a la que se sensibiliza y aconseja ante la llegada del nuevo compañero. Tras su entrada en la empresa, éste tampoco queda abandonado a su suerte. Un plan de acompañamiento le ayuda a resolver los contratiempos que siempre surgen cuando se pasa de la teoría a la práctica.

La Fundación Once ya tiene experiencia en la gestión de iniciativas similares. En los siete años transcurridos entre 2000 y 2006, la colaboración con el Fondo Social Europeo se saldó con 25.732 contratos de trabajo. Además, 33.377 personas recibieron formación y 2.168 nuevos emprendedores accedieron a las herramientas necesarias para crear y consolidar un negocio viable. Dado que el momento económico fue favorable, las previsiones de contratación se superaron ampliamente con 10.000 contratos.

Todos aquellos que deseen obtener más información pueden hacerlo en www.portalento.es.