La EPA (Encuesta de Población Activa) es la consulta de referencia en el mercado de trabajo español. A diferencia de los datos de paro registrado que recoge el SEPE, la EPA hace una fotografía más real sobre el desempleo de la población ya que calcula la tasa de paro diferenciando si alguien ha salido del paro por jubilación o porque ha encontrado un empleo, por ejemplo. No solo de los inscritos en las oficinas de empleo, como hace el SEPE (no todas las personas  que no tienen empleo están registradas), si no de una muestra muy amplia mediante la realización de preguntas directas en los hogares. Pero esta vez, la tasa de paro no arroja demasiada luz sobre la situación que ha dejado la COVID-19. La clave, en el segundo trimestre del año la tienen las horas trabajadas.

La EPA se elabora por el INE (Instituto Nacional de Estadística) y ofrece resultados de forma trimestral, de manera que publica cuatro encuestas anuales (1T, 2T, 3T y 4T). Esto significa que, en la última publicada, ya recoge los primeros efectos de la pandemia puesto que ha registrado la evolución del mercado laboral desde el 23 de marzo y el 28 de junio.

La tasa de paro se incrementa, pero no lo hace de forma representativa

Esta EPA ha sido especial también en cuanto a su metodología por la situación provocada por la pandemia. Ha tenido que incorporar elementos como los ERTE a la consideración de la actividad laboral, además de tener en cuenta la imposibilidad de buscar empleo debido al confinamiento. Estos dos factores trastocan la definición de desempleo que comparten la OIT, Eurostat y el INE como explicamos a continuación.

El principal dato de la EPA suele ser la tasa de paro, es decir, el número de personas desempleadas por el total de población activa (personas disponibles para trabajar que se encuentran a la búsqueda de empleo). Pero, en esta ocasión, el dato (15,33%) no explica del todo la situación.

Por un lado, las personas afectadas por un ERTE -unos 3,4 millones de personas entre trabajadores con suspensión de contrato, por reducción de jornada y autónomos-, no están consideradas como desempleadas si no que forman parte de la población ocupada. Esto las descarta de la ecuación de la tasa de paro.

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Las horas trabajadas caen un 22,6%

Y, por otra parte, para estos organismos, la definición de desempleo lleva implícita la búsqueda activa de trabajo, algo imposible durante el estado de alarma. Por lo tanto, las personas que perdieron su empleo durante la pandemia no están consideradas como desempleadas si no como inactivas, concepto que no afecta a la cifra de paro.

Por este motivo, aunque el aumento de la tasa de paro es significativo (15,33%), sobre todo en cuanto a la variación respecto a la EPA anterior (14, 41%), no da cuenta real del gran impacto sobre el mercado de trabajo que ha supuesto la crisis del coronavirus.

En este sentido, la sacudida ha quedado reflejada por el dato sobre número de horas efectivas trabajadas que disminuyó en un 22,59% respecto al trimestre anterior.

Efecto del teletrabajo

El INE ha aprovechado la circunstancia para medir una de las alternativas con más acogida entre las empresas ante el cierre recomendado de los centros de trabajo para controlar los contagios, el teletrabajo. Para ello, ha añadido a la encuesta una pregunta específica sobre el número de horas trabajando desde el domicilio.  

Así ha detectado que el porcentaje de personas que se encontraban trabajando desde sus casas de marzo a junio ha sido del 16,20% (3.015.200 de personas) frente al 4,6% que trabajaban en todo el año 2019.

El empleo temporal, el más dañado

El empleo temporal ha sido el más afectado por esta crisis sanitaria. Los contratos temporales se han reducido en un 16, 22% respecto al trimestre anterior y un 21,12% respecto al año anterior. Pese a que la temporalidad supone un problema estructural en el mercado laboral en España, en esta ocasión, el dato sobre su disminución no es una buena noticia ya que no responde a medidas destinadas a convertirlos en indefinidos si no a que esos contratos  simplemente desaparezcan, con la alternativa del paro como única opción.

Precisamente la EPA del segundo trimestre es una de las que mejores datos del año arroja sobre tasa de actividad debido al aumento del trabajo temporal por la temporada estival del turismo y la de la agricultura.

Como dato positivo resaltar que la grave situación sobre el ámbito laboral ha sido amortiguada gracias a medidas como los ERTE y a la voluntad de la gran mayoría de los partidos políticos. Además de un superacuerdo de financiación en el marco de la UE para tratar de minimizar el impacto que la paralización en seco de la inmensa mayoría de la actividad económica tuvo en nuestro país y el resto de la UE en los meses de marzo a junio de 2020 como consecuencia de la aparición del coronavirus.