Como ya comenté en el post anterior, la figura del trabajador autónomo económicamente dependiente (TRADE) es una de las novedades más interesantes del Estatuto del Trabajador Autónomo de 2007. Si en aquel artículo enumeraba las características que ha de tener este trabajador, también se ha de resaltar el tipo de contrato que ha de firmar para formar parte de ese régimen laboral tan concreto.

El contrato para la realización de la actividad profesional del TRADE deberá formalizarse siempre por escrito y deberá ser registrado en la oficina pública correspondiente, según marca la ley. Además, debe ser registrado por el trabajador en el plazo de los diez días siguientes a su firma, comunicando al cliente dicho registro en el plazo de los cinco días hábiles siguientes. Este registro puede hacerse también en la web del Ministerio de Trabajo mediante un certificado digital.

Cabe destacar que la condición de dependiente solo se podrá ostentar respecto de un único cliente, aunque sí que podrá trabajar a otros clientes siempre que no supere al 25% de lo que factura al cliente principal. Es decir, si facturo 10.000 euros, como mínimo 7.500 deberán proceder del cliente que me ha contratado, mientras que los 2.500 restantes podrán provenir de otros.

Asimismo, en caso de que la condición de económicamente dependiente fuera sobrevenida a la vida de la relación con el cliente, se respetarán las condiciones del contrato inicial hasta la extinción del mismo. Mientras que cuando en el contrato no se hubiera fijado una duración o un servicio determinado, se presumirá, salvo prueba en contrario, que el contrato ha sido pactado por tiempo indefinido.

Acuerdos de interés profesional                                                                                  

Con el nacimiento de esta figura del TRADE, se incorporó a nuestro ordenamiento jurídico una nueva figura negocial denominada acuerdos de interés profesional, cuyo objeto es el establecimiento de las condiciones de desarrollo de la actividad de estos profesionales. La ley ha querido atribuir a estos acuerdos de interés profesional eficacia inderogable frente a la autonomía individual, con el fin de propiciar la consecución de una regulación más garantista para este colectivo de trabajadores autónomos cuya situación de dependencia económica los coloca en una posición de mayor vulnerabilidad.

Por tanto, en defecto de lo regulado en el contrato, regirán estos acuerdos en caso de que hubieran sido suscritos en el concreto ámbito funcional y territorial de prestación de servicios, entre el cliente y las asociaciones o sindicatos de autónomos, siempre que además, el trabajador autónomo estuviera afiliado al sindicato/s firmante y haya prestado su consentimiento expreso. En ellos se pueden establecer las condiciones de forma, tiempo y lugar de ejecución de la actividad u otras condiciones generales de contratación. En todo caso, estos acuerdos deberán concertarse por escrito y se entenderán nulas y sin efecto las clausulas contrarias a disposiciones legales de carácter necesario. Para más información, pinche aquí.

NOTA: En el siguiente enlace puede ver el Modelo de contrato de Trabajador Económicamente Dependiente publicado por el Real Decreto 197/2009.