María Dueñas, profesora y escritora.

Lo suyo ha sido una «sorpresa». Así lo califica María Dueñas (Pertollano, Ciudad Real, 1964), convertida de la noche a la mañana en una escritora de éxito tras el «boom» que ha supuesto su primera novela, «El tiempo entre costuras», la obra más vendida de 2010. Sin embargo, Dueñas no es una extranjera en el mundo de las letras: hace más de dos décadas que se dedica a la docencia –es profesora titular de Filología Inglesa en la Universidad de Murcia-. Este ha sido el primer año que interrumpe su labor docente, ya que ha solicitado una excedencia para escribir su próxima obra, que, adelanta, «no será una segunda parte» de su ópera prima.

¿Cuál fue su primer empleo?
Profesora de español en Estados Unidos, en Michigan State University, una actividad que compaginé con mis estudios de posgrado. Fue una experiencia magnífica.

¿Por qué eligió la profesión docente? ¿Es vocacional?
En realidad la profesión docente vino dada como salida natural a mis estudios de Filología Inglesa. Decidí estudiar esta carrera debido a mi interés por la lengua, la literatura y la cultura angloamericana, y por vincular mi carrera académica y profesional a una dimensión internacional.

Después de su periplo norteamericano, ¿por qué decidió volver a España?
Supongo que tuve miedo a que aquellos años iniciales fuera de mi país se acabaran convirtiendo en toda una vida de expatriada, como ocurrió a algunos amigos de entonces. Con posterioridad he vuelto muchas veces para realizar estancias como profesora visitante.

La literatura, ¿es también vocacional? ¿Desde cuándo escribe?
Soy una escritora tardía; arranqué cuando ya tenía mi vida profesional y familiar consolidadas.

¿Y cómo lleva lo de haberse convertido en un fenómeno literario?
El concepto de fenómeno me chirría un poco, pero intento asumirlo y llevarlo con alegría y dignidad. Y con los pies en el suelo.

¿Se siente una extraña en el mundo literario?
Me siento muy cómoda porque funciono por libre y no tengo la sensación de ser intrusa en casa de nadie. Y todo el mundo –lectores, escritores, prensa, crítica– me ha tratado con una gran cordialidad.

Ha pedido una excedencia para seguir escribiendo. ¿Cómo consigue sacar tiempo para escribir entre la familia y sus responsabilidades?
Organizándome, estableciendo prioridades, haciendo equilibrios constantes, y no perdiendo el norte.

¿Es disciplinada a la hora de escribir o más bien anárquica?
Soy muy disciplinada. Trabajo sobre una planificación estructurada y soy capaz de permanecer horas infinitas frente al ordenador. La universidad ha sido una gran escuela para desarrollar mis recursos y capacidades.

¿Qué escritores le gustan?
Mi bagaje literario lo componen un montón de lecturas acumuladas a lo largo de los años, desde los clásicos de la literatura en lengua inglesa y española, hasta autores contemporáneos.

«El tiempo entre costuras» está ambientada en el Protectorado de España en Marruecos, con el que le unen vínculos familiares…
Aquel Protectorado es la tierra  de mi familia. Mi abuelo llegó a Tetuán en  1924, mi madre nació allí en 1940. Dejaron África en 1958, tras la independencia de Marruecos. Pero todo aquel mundo quedó para siempre en su memoria y en su corazón.

Además, habrá adaptación a la televisión. ¿Está usted controlando el  proceso?
Sólo estoy implicada en la revisión de los guiones, pero me consta que están trabajando con un enorme entusiasmo y unos medios excelentes. Estoy segura de que será una gran serie.

Está ya enfrascada en su siguiente libro ¿Podría adelantarnos algo?
Puedo adelantar que no será una continuación de «El tiempo entre costuras», ni tendrá nada que ver en cuanto a temática, ambiente y momento histórico. Pero será también una historia muy humana que espero que cautive otra vez a los lectores.