Paco Gimenez

Por Francisco Giménez Plano, consejero delegado de Augere

La situación económica, laboral y social difícil que estamos viviendo en la actualidad se plantea para muchos profesionales como una oportunidad para emprender nuevos retos tanto en el aspecto personal como en el profesional. En algunos casos es por voluntad propia o interés por explorar nuevos ámbitos. Otros se ven obligados a iniciar otros caminos a causa de las reestructuraciones de plantilla que muchas empresas se ven forzadas a realizar debido a la coyuntura económica de crisis.

La necesidad o la decisión de asumir nuevos retos hacen que se incremente el interés por desarrollar nuevas competencias de inteligencia emocional y relacional para ser más efectivos a la hora de sacar adelante nuevos proyectos. Buena parte de estas competencias son desarrolladas a través del coaching.

El objetivo del coaching es acompañar a las personas en su desarrollo profesional y personal, una disciplina que pretende dar nuevas herramientas y habilidades a todos los que buscan una nueva manera de hacer frente a los retos del día a día en el manejo de sus relaciones con los demás.

El coaching es una alianza única y singular entre una persona y su coach para trabajar en un plano de corresponsabilidad y respeto con el reto de lograr unos objetivos acordados, para pasar de una situación actual a una deseada en el futuro próximo, por lo que está totalmente orientada a la acción y, en ese sentido, a generar el enfoque necesario para una ejecución efectiva. Igualmente, es un camino hacia la toma de decisiones conscientes que lleven a la persona a vivir en plenitud y equilibrio cada momento de su vida, lo que aumenta las habilidades que todo individuo necesita para desarrollar su potencial.

El coaching tiene un impacto directo en la persona pero también tiene un efecto en su entorno. De hecho, según un estudio de Manchester Inc. que cuantifica el impacto del coaching, la inversión de las compañías en coaching para sus ejecutivos tiene un retorno medio en la inversión de al menos seis veces el coste de la formación. Además, las empresas que apuestan por el coaching experimentan mejoras adicionales en productividad, calidad, fortaleza organizacional, servicio al cliente, reducción de quejas de los clientes, retención de ejecutivos, reducción de costes y nivel mínimo de rentabilidad.

Consideramos que las personas son seres completos que disponen de una creatividad natural y de todos los recursos necesarios para encontrar las soluciones a todos los retos que se presentan en la vida. Ahora que la mayoría debemos enfrentarnos a nuevas y complejas situaciones, es especialmente interesante tener en cuenta la importancia de mejorar nuestra manera de afrontarlas. El coaching proporciona las herramientas y las técnicas básicas para despertar el coach que todos llevamos dentro.