Situación económica complicada, políticas de ahorro de costes, austeridad en la contratación de nuevo personal, escasez de oportunidades laborales… El trabajador no vive uno de sus mejores momentos ya que la situación económica y laboral ha influido en la percepción no sólo de su trabajo, sino de su ambiente laboral.

Sin embargo, el ambiente laboral es fundamental en el día a día del trabajador, tanto que repercute en su productividad. Según los datos recogidos por Randstad a una muestra aleatoria de 1.100 personas, es un factor determinante en el empleo. Así lo reconocen los empleados que hasta en un 83% afirman que para ellos es un factor determinante de su empleo, para un 15% es uno de los factores que influyen a la hora de valorar o buscar trabajo y sólo un 2% reconoce que no le otorga ninguna importancia.

Qué se entiende por ambiente laboral

Dentro de los aspectos que pueden afectar al concepto de clima o ambiente laboral se incluyen tanto aspectos relacionales, como estructurales y físicos. En el aspecto personal personal están los compañeros de trabajo, jefes o incluso proveedores y clientes. Desde el punto de vista estructural están las herramientas, procedimientos y carga de trabajo del empleado, mientras que en el aspecto físico se encuentran la temperatura o la iluminación, entre otros.

• Relación con superiores. Los directivos y mandos intermedios tienen una influencia directa en el ambiente laboral. El responsable de un equipo debe velar y generar un buen ambiente laboral, siendo el encargado de transmitir los valores y cultura de la compañía. Además, debe propiciar la buena relación entre los miembros de su equipo fomentando la cooperación, comunicación y respeto. Pero por encima de todo destaca que sean los propios directivos quienes tomen las riendas del liderazgo. En primer lugar, con una definición clara tanto del puesto como de los objetivos del empleado. Posteriormente, identificando los déficit en materia de liderazgo y promoviendo acciones formativas que sirvan para superar estos déficit. Posteriormente, siendo capaz de delegar y transmitir su conocimiento al resto de la organización.

• Estructura de la organización. ¿Existe una comunicación fluida y bidireccional en la compañía? ¿Se fomentan espacios de colaboración? ¿Existe un liderazgo claro? ¿Existen unos objetivos alcanzables? El empleado puede adolecer de un mal ambiente laboral si no encuentra una organización flexible.

• Compañeros. Un mal ambiente laboral puede reducir la motivación para acudir al puesto de trabajo. Los problemas entre compañeros o la escasa colaboración en el día a día provoca desánimo, reduce las posibilidades de participación o reduce la productividad, lo que repercute en el desarrollo profesional. Promover un nivel de colaboración entre el equipo y una comunicación fluida para evitar malos entendidos son piezas clave para mejorar el ambiente laboral.

• Aspectos físicos. Dentro del ambiente laboral hay determinados aspectos que pueden influir notablemente en él. La temperatura, la iluminación, los aspectos ergonómicos asociados al mobiliario… El equilibrio de estos factores físicos es necesario para evitar descontentos personales.

En general, el ambiente laboral se puede definir por todo aquello que influye en el empleado, como la capacidad de reconocimiento, el desarrollo de tareas distintas e interesantes, la gestión de conflictos, la asunción de riesgos o el nivel económico.

Cómo medir el ambiente laboral

El primer mecanismo para mejorar el ambiente laboral es conocer realmente la situación en la empresa. La herramienta más habitual para medir el ambiente laboral es a través de encuestas a los empleados, que deben ser de forma anónima y deben combinar preguntas abiertas y cerradas y hacer un barrido por los aspectos fundamentales del trabajo del empleado.

Dentro de esta medición se suele contar con la fase de diseño, la comunicación, la propia realización de la encuesta y el análisis y comunicación de resultados.

El entorno laboral es uno de los pocos escenarios en los que la persona apenas tiene capacidad de decisión. Al contrario que en su ámbito privado, el profesional no puede elegir ni sus compañeros, ni sus jefes ni el estilo de dirección de la compañía. Y la actual situación del mercado laboral actual no invita a un cambio de empleo, lo que provoca que el ambiente laboral empeore.

Existe una clara relación entre la motivación de los empleados y los resultados de la empresa. Mejorar el clima laboral en una organización impacta directamente sobre la productividad de las personas. Un buen clima puede ayudar a aumentar el rendimiento de la empresa e influye positivamente en el comportamiento de los trabajadores, ya que hace que éstos se sientan identificados e integrados en la estructura de la organización. Por este motivo, para las organizaciones es necesario crear un clima laboral adecuado, puesto que producirá una mejora de la productividad a largo plazo, mayor rendimiento del trabajo realizado y menor absentismo.

De hecho, tal y como se comentaba al principio, para los empleados el ambiente laboral es un factor determinante en su empleo, de ahí que aquellas empresas que no lo cuiden se arriesgan a una fuga de talento.

Fuente: Randstad