Esteban Ciria, director de recursos humanos de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira

Todavía recuerda Emilio Cuatrecasas que en los años sesenta no había mujeres en el despacho que fundó su abuelo en 1917. Hoy las mujeres son mayoría en una firma que ofrece prestigio y buenas condiciones laborales a sus abogados, incluso a los principiantes. «Los profesionales que incorporamos ganan entre 32.000 y 42.000 euros brutos anuales», asegura Esteban Ciria, director de recursos humanos del bufete.

Como sucede en todos los grandes despachos, junto al sueldo, los nuevos fichajes se benefician de un ambicioso plan de formación que, en el caso de Cuatrecasas, ocupa más del 50% del tiempo en los primeros años de carrera. De ahí que se cuenten por miles los postulantes que cada año llaman a las puertas de este rutilante futuro. En 2008, 125 abogados, la mitad de los nuevos empleados, se sumaron a la firma. Pero, tras unos años de expansión, el despacho también nota los rigores de la crisis y ha dejado de pisar el acelerador. «Hemos frenado el número de incorporaciones -reconoce Ciria-. Este año estaremos en la mitad del pasado».

Un buen número de los contratados procede de la escuela de prácticas. «Al cabo del año podemos tener cien estudiantes en prácticas. De ellos, más de la tercera parte, el 40%, acaba incorporándose al despacho», afirma Ciria, cuyo departamento asume la primera parte del proceso de selección. Tras valorar el currículum, convocan a los preseleccionados a una entrevista y a unas pruebas escritas: un test psicotécnico, un examen de inglés y otro de redacción. «Se les da un par de noticias y, a partir de ahí, tienen que escribir. La comunicación escrita es una de las competencias que debe tener un abogado». En este punto, el testigo pasa al comité de incorporaciones, formado por algunos socios de la firma. Ellos son los encargados de hacer las entrevistas finales. «Buscamos que el proceso se resuelva en un mes o mes y medio. Empezamos a finales de año y procuramos hacer las ofertas en febrero».

Si la historia entre el abogado y el despacho avanza felizmente, al cabo de «10, 11 o 12 años, como máximo», aquél termina convertido en socio, es decir, pasa a ser copropietario de la firma y, por tanto, participa de sus beneficios. «Entre tanto, el proceso de evaluación es continuo. Cada año hay dos evaluaciones donde se repasa la consecución de competencias y objetivos; pero, además, hay momentos específicos de la carrera -hacia la mitad, cuando se han completado las tres cuartas partes y cuando se llega a las puertas de la «sociatura»- en los que se hace una evaluación especial».

En cifras

Número de empleados: 1.550. De ellos, 870 son mujeres y 680 son hombres.

Número de oficinas en el mundo: 23.

Incorporaciones en el último año: 250.

Promedio anual de candidaturas recibidas: 3.000 sólo de abogados.

Edad media del bufete: 34 años.

Horas de formación a los empleados: 50.000 en 2008.