A la economía de plataformas también se la llama economía colaborativa. Sin embargo, el término lleva a confusión y ahora explicaremos por qué. Otros términos relacionados son la gig ecomomy o la economía de encargos. Veamos las ventajas que puede traerte esta forma de recibir ingresos y qué desventajas están asociándose con el paso del tiempo y el desarrollo de negocios basados en este modelo. De esta manera podrás analizar si te merece la pena y cuánto tiempo puedes disfrutar de sus beneficios antes de caer en la precariedad que llevan asociada.

En un principio era economía colaborativa porque se inició como un intercambio de servicios dentro de una comunidad. Imagina que no tienes nada que hacer esta tarde y te apetece dar un paseo con la bicicleta. Alguien quiere comprar comida en un restaurante de tu zona y vive justo por donde tú vas a pasar con la bici. Tú dices tu disponibilidad en la plataforma, ese alguien manifiesta su interés por tu propuesta y se crea la magia. Comprarás su comida, se la llevarás y a cambio recibirás un pago por tu servicio. Habéis cerrado un negocio de manera colaborativa, entre intereses particulares y sin prácticamente intermediarios que se lleven altas comisiones.

Así era la prehistoria de la economía de plataformas. Veamos en qué se ha convertido y razones por las que te puede interesar apuntarte a esta forma de ganar dinero.

La precariedad de la economía de plataformas

Como hemos dicho, este tipo de negocio también se engloba en lo que se llama economía de encargos. De pequeños encargos, en concreto. Quienes reciben los encargos suelen padecer FOMO, fear of misig out, es decir, miedo a no estar disponible. Las plataformas que ofrecen estos servicios evalúan a quienes realizan los encargos y les penaliza si no están disponibles. Esto quiere decir que recibirán menos encargos cuanto menos disponibles se encuentren. O, lo que es lo mismo, solo recibirán encargos quienes tengan mayor disponibilidad. En algunos casos y dependiendo la necesidad, esta es absoluta, sin descanso.

Por otro lado, quienes cobran por realizar los servicios que se ofrecen a través de las plataformas se pueden considerar algo así como freelancers. Al menos esa era la intención al principio. Sin embargo, la necesaria dependencia de la disponibilidad para poder recibir ingresos más o menos regulares tiene otra consecuencia. Como mínimo, se considerarían autónomos dependientes, pero, como las condiciones que se les ofrece están muy lejos de ser las de un TRADE, lo que terminan siendo son falsos autónomos. Numerosas voces se han levantado contra esta situación y se ha tenido que regular normativamente el ejercicio de tales negocios.

¿Te interesa ser gig worker?

Cuándo puede interesarte esta forma de ganar dinero

La economía de pequeños encargos asociada a plataformas puede tener sus ventajas. En concreto, dos: las flexibilidad horaria y el ganar un dinero extra mientras te dedicas a otra actividad. Este tipo de plataformas han proliferado en pocos años y ya encuentras muchísima asistencia que se ofrece por este medio. Todo tipo de servicios profesionales, cuidado de personas y de salud, enseñanza no reglada (clases particulares, por ejemplo), alquiler y venta de bienes inmuebles, financiación para proyectos…

Son muchas las oportunidades que pueden surgir de este nuevo medio de trabajo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando realizas una actividad económica por la que cobras, Hacienda lo tiene que saber. Y es fácil llegar al caso de tener que cotizar a la Seguridad Social y pagar la cuota de autónomos. Investiga bien cuándo debes hacerlo y cuándo no, y evalúa si realmente te compensa.