Hace unos días se presentaba la última novedad del universo Apple, el iPad 2. Y lo hacía –con la presentación-ceremonia habitual– el director ejecutivo y cofundador de la compañía, Steve Jobs, uno de los hombres más influyentes del mundo. Lo que muchos de sus seguidores no saben es que este gurú de las nuevas tecnologías no acabó sus estudios universitarios. Aunque ingresó en la Reed College de Portland, nunca llegó a graduarse. Él mismo reconoció en su famoso discurso en la Universidad de Standford –todo un elogio a la constancia, por cierto– que decidió dejar las clases por su alto coste, aunque siguió asistiendo a algunas de ellas en calidad de oyente.

Jobs es un claro ejemplo de un talento autodidacta, igual que Marck Zuckerberg, que creó Facebook mientras estudiaba en Harvard, pero que no llegó a titularse. «En América es más común que surjan triunfadores autodidactas, son hombres hechos a sí mismos», afirma Margarita Mayo, directora de la Cátedra de Liderazgo de IE Business School, que cree que tener un proyecto propio y pasión por el trabajo son las características que mejor definen a líderes como Steve Jobs o Bill Gates.

Pero la mayoría de los que «manejan» el mundo sí que completaron su paso por las aulas universitarias. Sin ir más lejos, Barack Obama fue alumno de la Columbia University de Nueva York y se graduó en Derecho en Harvard. Estas dos instituciones son parte de la llamada «Ivy League», una asociación formada por ocho universidades privadas norteamericanas que presumen de prestigio y excelencia académica. Brown, Cornell, Dartmouth, University of Pennsylvania, Princeton y Yale acompañan a Columbia y Harvard en este club estrella. Todas viven bajo una constante competencia que se refleja, por ejemplo, en el enfrentamiento que Harvard y Yale mantienen como formadores de aquellos que llegaron a ser presidentes de Estados Unidos. Con Obama, Harvard suma ocho titulados que han acabado en la Casa Blanca.

A este lado del charco, Oxford, en el Reino Unido, puede presumir de haber tenido entre sus estudiantes a más de una veintena de primeros ministros británicos, desde Margaret Thatcher o Tony Blair hasta el actual residente del 10 de Downing Street, David Cameron, que cursó en esta universidad estudios de filosofía, políticas y economía.

Otros muchos dirigentes y primeras figuras de varias disciplinas –47  premios Nobel– estudiaron en Oxford, donde hace unos meses se inauguraba la Blavatnik School of Government, una escuela que se dedica por completo a formar a gobernantes.

¿Qué distingue a un líder de alguien que no lo es? Margarita Mayo nos responde. «Estas personas se caracterizan por tener confianza en sí mismos, por apostar por la autogestión y porque les gusta hablar de sí mismos. No es que sean perfectos, sino que son conscientes de sus fortalezas y son capaces de trabajar de forma independiente, pero también con colaboradores».

Para esta experta, un líder nace y se hace: «Existen estudios que han detectado que hasta hay niños de 5 años que son carismáticos, pero también se puede aprender a serlo».

Líderes made in Spain

Algunas de las figuras más importantes de las finanzas españolas realizaron –o completaron– su formación en las universidades más prestigiosas a nivel internacional. Así, Ana Patricia Botín –actual directora de la división británica del Banco Santander– se graduó en Economía en Harvard, después de pasar por la Bryn Mawr, también en Estados Unidos. César Alierta, presidente de Telefónica, fue otro que hizo las américas –después de licenciarse en Derecho por la Universidad de Zaragoza– para hacer un máster en Columbia. Después de doctorarse en Medicina en Barcelona, el cardiólogo Valentín Fuster también amplió sus estudios en Estados Unidos, donde acabó siendo catedrático, cómo no, de Harvard.

Al ser preguntados por su listado de «ilustres estudiantes» la mayoría de las universidades españolas –sobre todo las públicas– declinan facilitar dichos datos por razones de confidencialidad. Pero gran parte de esta información circula sin mayor problema por la Red en los currículos de aquellos a los que nos referimos como líderes. Alicia Koplovitz, por ejemplo, estudió Bellas Artes en la Universidad Complutense; Emilio Botín pasó por las universidades de Valladolid y Deusto; María Dolores de Cospedal es licenciada en Derecho por San Pablo CEU; y Pedro Duque –Ingeniería Aeronáutica–, Rafael Moneo –Arquitectura– y Florentino Pérez –Ingeniería de Caminos– se formaron en la Universidad Politécnica de Madrid.

Para ocupar un puesto de responsabilidad hace falta una buena preparación. Por eso triunfan las escuelas de negocio y los grados especializados en finanzas. Así, en IE Business School estudiaron, por ejemplo, Marcos de Quinto –presidente de Coca-Cola Ibérica– o Magda Salarich –directora general de Banco Santander–; y en ESADE , el presidente de Ciutadans de Catalunya, Albert Rivera, o el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu.

Nuevos creadores

El mundo de la comunicación, Internet y las redes sociales no paran de crear tendencias y de lanzar al Olimpo a grandes figuras que se convierten en líderes, primero mediáticos y, después, sociales. Entre los hombres de 2010 destaca Julian Assange, el «padre» de Wikileaks, el fenómeno mediático que revolucionó el mundo al hacer públicos miles de documentos secretos sobre seguridad y política internacional. Su currículum es tan relevante como su influencia actual: estudió física y matemáticas en la Universidad de Melbourne y también tiene conocimientos de filosofía y neurociencia.

Otro de los más influyentes en la Red es Scott Schuman, que está detrás del sitio «The Sartorialist», considerado el blog de moda más reputado del mundo. Schuman fue alumno de la universidad de Indiana, donde ya despuntó en su interés por la moda y la comunicación. De las aulas saltó al mundo del marketing de la mano de diseñadores como Gaultier o Helmut Lang y, de ahí, al éxito gracias a una idea transgresora.

Igual que le sucediera en su día a Zuckerberg con Facebook. En España, los creadores de Tuenti fueron en sus inicios -y no es un chiste- un español, un inglés y un americano. Félix Ruiz, el representante patrio de este trío, estudió Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Francisco de Vitoria. Esta red social, que comenzó como el proyecto de unos veinteañeros con un presupuesto de 500.000 euros, hoy es la que más seguidores adolescentes tiene en España y, desde el año pasado, Telefónica se hizo con más del 90% de su capital.