Desde Randstad proponen algunas medidas para hacer lo más llevadera posible la vuelta a la rutina tras las vacaciones:

1. Mentalidad positiva: Hay que concentrarse en los pasos intermedios a seguir y pensar que volvemos al trabajo con las pilas cargadas.

2. Planificar tareas y establecer un orden de importancia: Priorizar las tareas ayudará a establecer unas pautas de funcionamiento que regulen una posible depresión postvacacional. Es importante no intentar abarcar todas las tareas pendientes a la vez.

3. Aterrizaje: Una primera reunión informal con los colegas y equipo lograrán que tengamos una perspectiva rápida de lo que ha sucedido en nuestra ausencia y nos darán una idea de los asuntos urgentes a la hora de elaborar la agenda inmediata.

4. Intentar no volver de las vacaciones y trabajar al día siguiente: Volver de las vacaciones al menos dos o tres días antes de la incorporación al trabajo para tener tiempo suficiente para descansar, organizar y planificarlo todo.

5. Comenzar a trabajar de forma progresiva: Una vez incorporados al puesto de trabajo es conveniente trabajar de manera gradual, teniendo en cuenta que nuestro rendimiento irá aumentando poco a poco.