Cocineras y cocineros de todo el territorio español ofrecen la posibilidad a chavales inmigrantes a empezar en el mundo laboral a través del proyecto de Fundación Raíces, Cocina Conciencia, que en estos momentos da trabajo a 50 jóvenes en 30 restaurantes, la mayor parte de ellos en Madrid.

Los cocineros apadrinan a los chavales, de entre 16 y 25 años, que no tienen referentes familiares en nuestro país y que de la noche a la mañana, tras acabarse la tutela de la administración, se ven en la calle sin casa ni empleo. Consiguen, a través de la cocina, del trabajo en sus restaurantes, darles una profesión, un empleo, una familia y un futuro.

El chef Javier Muñoz-Calero reconoce que la misión no es sencilla, pero el compromiso con los chavales tiene premio. “Das un salario a un chico y un porvenir. Estás haciendo un bien diario. He recibido mucho más de lo que he dado”, asegura. 

Junto Javier Muñoz-Calero, otros chefs como Ramón Freixa, Sandro Silva o Quique Dacosta participan desde sus restaurantes en esta iniciativa. Hay muchos más, y la lista sigue creciendo. Profesionales de la talla de Albert AdriáSacha HormaecheaPaco PérezPedro Muñagorri o Andoni Luis Adúriz, son otros de los chefs que también están involucrados en el proyecto. 

Según la presidenta de la Fundación Raíces Lourdes Reyzábal, “los chavales están muy implicados con el proyecto. Muchos han descubierto que la cocina es su vida y otros la utilizan como la herramienta para prosperar”.

Uno de ellos es Abdoulaye Simian. Tiene 21 años y es de Costa de Marfil. Desde hace tres años trabaja para Javier Muñoz-Calero, ahora en El Huerto de Lucas. Es difícil saber dónde estaría ahora Abdoulaye si no hubiera tenido esta oportunidad.

Gracias a la Fundación Raíces y al proyecto Cocina Conciencia muchos jóvenes como Abdoulaye tienen una oportunidad para cambiar su destino a través del trabajo.