Abel Antón, ex atleta y senador.

Cuando alguien se pregunta sobre quiénes han sido los mejores atletas de la historia reciente del deporte español, el nombre de Abel Antón (Soria, 1962) es uno de los primeros que viene a la mente junto, casualmente, al de su amigo y socio, también soriano, Fermín Cacho. «La dureza de esta tierra  nos ha dado unas facultades físicas muy buenas para el deporte», reconoce. Así lo corrobora su palmarés: bicampeón del mundo de maratón en Atenas 97’ y Sevilla 99’, medalla de oro en 10.000 metros y bronce en 5.000 metros lisos en el Campeonato de Europa de Helsinki 94’, tricampeón de España de 5.000 y campeón de 10.000, vencedor en cinco de las ocho maratones que disputó como profesional, entre otros muchos  logros. Hoy, una década después de su retirada oficial, la vida de Abel Antón ha cambiado considerablemente. Todavía posee junto a su amigo Fermín un par de tiendas de deporte en Soria, entrena a atletas de élite e imparte conferencias relacionadas con la preparación deportiva, pero, además, desde noviembre pasado, es senador del Partido Popular por Soria.

Si echa la vista atrás, ¿qué recuerdos le vienen deaquella Soria de finales de los 70’?
Sin duda, los buenos ratos que pasaba cuando nos juntábamos los amigos a correr. Dábamos cuatro vueltas al parque de la Dehesa en vaqueros, pues ni siquiera sabíamos cómo se entrenaba. Después de eso, empezaron los viajes para participar en pruebas, que se convirtieron en verdaderas excursiones a Logroño o a Burgos, pues apenas habíamos salido nunca de casa.

Y fue entonces cuando consiguió su primer trabajo…
Durante aquellos primeros veranos, cuando terminaba de estudiar, echaba una mano y repartía pedidos en una tienda de comestibles de Soria. Recuerdo que me daban propinas y que, tras todo un verano trabajando, conseguí comprarme mi primera bicicleta. Me hizo tanta ilusión que no la solté en mucho tiempo. Creo que de ahí cogí el fondo físico para hacer atletismo.

¿Qué le han enseñado aquellos para el futuro aquellos comienzos humildes en Soria?
Que nadie regala nada, que hay que trabajarse las cosas día a día y que con dedicación y esfuerzo todo va saliendo. Tanto en el deporte como en los negocios. Si estás siempre atento y le dedicas el cien por cien, los resultados llegan.

Dos de los grandes momentos de su carrera deportiva se enmarcan en Atenas y Sevilla, donde ganó con autoridad y de forma consecutiva sus dos mundiales de maratón en 1997 y 1999. ¿Qué recuerdos le vienen a la mente?
La verdad es que son dos de las maratones que siempre quise ganar. La primera porque fue la maratón original, la que discurrió desde la ciudad de Maratón a Atenas y porque concluyó en el estadio Panathinaiko, que fue donde se celebraron los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna. Y la segunda porque estaba en casa. La entrada al estadio de La Cartuja de Sevilla, con todo el público entregado, es un recuerdo imborrable que guardaré toda mi vida.

Pero cuando se está en la élite hay que tener muy claro que antes o después, eso se acaba…
Hay que tenerlo clarísimo. Hay que saber cuánto dura tu tiempo y hasta dónde puedes llegar. Cuando vi que las fuerzas ya no eran las suficientes para estar en lo alto del podio decidí que había que retirarse. Saber cuándo llega el momento de parar es complicado, sobre todo si llevas 27 años al máximo nivel. Pasas un par de años desorientado, pero al final te ubicas.

Y usted  apostó por los negocios y la política
En verdad, si hace cinco años me dicen que hoy iba a ser senador, no me lo creo. Fui concejal de Deportes en Soria entre 2003 y 2007 y cuando lo dejé no tenía intención de volver. Pero al final, a pesar de la negativa inicial de mi mujer, decidí apostar por esta oportunidad en el Senado con el objetivo de defender y mejorar el deporte en nuestro país. En cuanto a los negocios, además de entrenar a atletas de élite en Soria o impartir conferencias, sigo trabajando con Fermín Cacho en la tienda de deportes que abrí con él en 1990. Tras 22 años, podemos decir que nos va bien.

¿Hay tanto compañerismo en política como en el deporte?
Ciertamente, no. En el deporte la gente es más sana. Cuando compites eres rival, pero fuera de la pista eres amigo. En la política también tienes amigos, pero se mueven muchos más intereses. Hay que tener más cuidado que en el deporte.