Alejandro Valverde (Las Lumbreras de Monteagudo, Murcia, 1980), familia de ciclistas, ni tuvo que pasar de  pequeño por los ‘ruedines’ de su bici: montó directamente en una pequeña bicicleta de carreras. Empezaba una trayectoria deportiva repleta de triunfos, con el sinsabor de la suspensión de dos años por acusación de dopaje, palabra que ha afectado al pelotón en los últimos años. Veloz, escalador, es la punta de lanza de un equipo como el MoviStar Team, que apuesta a fondo por el ciclismo. Cumple sus diez años como profesional en una vida sobre ruedas y prepara la próxima temporada con la intención de seguir manteniendo el listón: fue segundo en la Vuelta Ciclista a España y tercero en el Campeonato del Mundo, títulos que añadir a sus dos veces número 1 mundial de la UCI –Unión Ciclista Internacional–, sus otra medallas en Campeonatos del Mundo y sus sesenta triunfos como profesional.

Lo suyo con la bicicleta parecía claro, al ser de familia de ciclistas…
Mi padre y mi hermano lo eran, así que con cinco años ya ‘entrenaba’ con ellos. Me acuerdo que salíamos por la noche, por Monteagudo y Las Lumbreras, y tenía mi propia bici de carreras a pequeña escala con lo que,  efectivamente, ya estaba encarrilado.

¿Cuándo supo que de afición pasaría a profesión?
Con 15 años recibía una beca anual de 600.000 pesetas, ya que en aquella época ganaba carreras, incluso el Campeonato de España. Esta asignación me permitía vivir durante mis años de juvenil y amateur y preparar mi salto a profesionales, donde pude seguir ganando carreras.

A pesar de ganar compulsivamente, ¿le daban consejos su padre y su hermano?
Bueno, el que más recuerdo, de familia y entrenadores, es cuando me decían ‘No te eches novia, que al final te pierdes…’ Bueno, no hice caso y no me ha ido mal…

¿Y cómo se recuperó de un revés tan serio como supuso su suspensión de dos años? ¿Qué opina del dopaje? ¿Hasta qué punto cree que afecta a la percepción que tienen los aficionados sobre ustedes?
Lo que está claro es que ya no hay caso, la pesadilla ha pasado, tan claro como que si quieres acusar a algo de  alguien, buscas y buscas hasta que encuentras algo. Creo que los aficionados deben confiar de nuevo en el  ciclismo, como así se ha demostrado en los recientes Juegos Olímpicos –donde se registraron las mayores afluencias de público–, o en la Vuelta a España. Durante los dos años de suspensión, solo pensaba en volver a correr, en mi familia y en el público: y ahora que he vuelto, sigo en la misma línea.

¿Qué Valverde veremos en 2013, y qué posibilidades tiene su equipo, MoviStar Team?
Me voy a preparar a fondo para dar el máximo: ayer hice 90 kilómetros de bicicleta y por la tarde, gimnasio. Hoy sigo con el entrenamiento, con el objetivo en la primera cita –en Mallorca, en febrero-. En cuanto a mi equipo, aspiramos a completar otra buena temporada y la victoria que han conseguido es la del respeto a la profesión, del cuidado al profesional que está en sus filas, de la fidelidad a la expresión ‘deporte es vida’.

El pelotón español está en buena forma, ¿qué rivales le inquietan más?
Hay muchos… por supuesto Alberto Contador, Samuel Sánchez, Purito Rodríguez… E internacionales, como Bradley Wiggins, Vincenzo Nebali… hay que ponerse las pilas.