Todo indica que durante un tiempo tendremos que acostumbrarnos a vernos solo la mitad superior de la cara. La mascarilla ya es obligatoria por ley para gran parte de la población en los espacios, tanto al aire libre como cerrados, en los que no se pueda mantener una distancia de dos metros. Esto transformará la foto de las calles, de los espacios públicos y probablemente, al menos durante un tiempo, los centros de trabajo. ¿Qué otros aspectos cambiarán la fisionomía y la vida en la oficina después del coronavirus?

Evitar al máximo el riesgo de contagio ha sido el principal reto al que nos ha enfrentado la crisis sanitaria del coronavirus. Hasta la llegada del remedio o la vacuna, la interacción social en todos los ámbitos de la vida se verá profundamente modificada. Las empresas empiezan a planificar los espacios de trabajo, a incorporar elementos protectores, evitar prácticas de utilización colectiva de aparatos e incrementar medidas de higienización. Estas son algunas de las principales.

De camino al trabajo

La preferencia del teletrabajo sobre otras fórmulas organizativas que propone el gobierno a las empresas para mantener la situación a raya está siendo la principal medida que adoptan las empresas. Un 61,6% han elegido esta opción, según un informe de Randstad.

Se ven afectadas aquellas profesiones cuyas tareas y desempeño puedan llevarse a cabo gracias a herramientas digitales, aquellas que permitan el reporte a distancia y la organización telemática. Esta situación empuja a muchas empresas de todos los tamaños a incorporar medidas para el trabajo en remoto. Pero no todas tienen esa capacidad o la naturaleza de su actividad no lo permite.

Además, teletrabajar, teniendo muchas ventajas, también tiene grandes inconvenientes. Empezamos a añorar el espacio de socialización que supone el trabajo. Los especialistas aseguran que se corre peligro de que los empleados se desvinculen de la empresa. Por no hablar de lo que supone teletrabajar y mantener la productividad en puntos aceptables en casas donde hay que ayudar a hacer deberes, poner lavadoras y atender al telefonillo, entre otras interrupciones. La vida en la oficina empieza a echarse de menos.

Otra de las recomendaciones que ha hecho el gobierno y que afecta a los centros de trabajo es la flexibilización del horario de entrada y salida, con el fin de que no se produzcan las aglomeraciones en el transporte público a la hora punta que incrementen el riesgo de ir a trabajar. En la medida de lo posible se recomienda el uso alternativo de otras formas de transporte como puede ser la bicicleta, que se convierte en esta época en un aliado perfecto para proteger nuestra salud, hacer ejercicio y contribuir a la protección del medio ambiente.

Más medidas de higiene para afrontar la vida en la oficina

La disposición del mobiliario en las oficinas ya está sufriendo modificaciones para ser más seguras. Se procurará que los puestos no estén enfrentados para garantizar la distancia entre personas de dos metros. Algunos están instalando pantallas transparentes cuando no sea posible cumplir con esa distancia. Además, será obligatorio en estos casos que la empresa provea de los equipos de protección individual (EPI)

Será común la utilización de sensores en las puertas para evitar tocar picaportes y otros elementos comunes en el mobiliario como ventanas o armarios.

Evitar los riesgos de un contagio accidental haciendo vida en la oficina pasa por no compartir equipos ni otro tipo de instrumentos. Cada empleado utilizará su material y los puestos compartidos se desinfectarán tras su uso. Además, se aconseja la higienización de los puestos de trabajo dos veces al día. Así como el refuerzo en la limpieza de las zonas comunes o los objetos que soportan mucho uso como pomos y manillas, ventanas y mesas.

Tuempleo como sera la vida en la oficina tras-el-Covid-19

Reuniones en petit comité

Las empresas deben poner a disposición de los empleados productos higiénicos como agua y jabón en cantidad suficientes, y los consabidos geles hidroalcohólicos. También habrá medidas en la gestión de residuos de los productos que se empleen para respetar la etiqueta respiratoria como los pañuelos desechables, mascarillas, guantes o toallas de papel tendrán que depositarse en recipientes con tapa y tener un lugar exclusivo para ellos.

Otra medida que protegerá nustra vida en la oficina será la organización de reuniones con menos personas y, en la medida de lo posible, evitar que se celebren en espacios cerrados. Se impondrá el vídeo para que no todos los participantes tengan que asistir de manera presencial. Habrá que saludarse a distancia y procurar en todo momento la distancia social.

Los lugares deben ser ventilados al menos cinco minutos todos los días y la utilización de ascensores se debe hacer de forma limitada. Una buena opción serán las escaleras.

De vuelta a casa tras el trabajo

La rutina del lavado de manos es la más efectiva y sencilla de aplicar e incorporar. Es la primera recomendación de la OMS. Lavarse las manos con agua y jabón (los geles hidroalcohólicos deben usarse cuando no se tenga acceso al agua y jabón) antes de entrar en la oficina y hacerlo al abandonarla será fundamental para evitar contagios. También evitar tocarse ojos, nariz y boca. Al llegar a casa es recomendable cambiarse la ropa, y adoptar otras medidas de higiene como limpiar móviles y gafas para cuidar a las personas con las que se convive.

A nivel organizativo las empresas deberán incorporar protocolos en caso de que haya una persona que manifieste los síntomas. Pero también diseñar un plan de contingencia que analice los posibles riesgos de contagio de coronavirus que conllevan las diferentes actividades que se desarrollan en la empresa.

Sera necesario proveer a los empleados de mascarillas, y equipos de protección individual cuando fuera necesario por tener un elevado grado de exposición al contagio y hacer esfuerzos en la comunicación de los protocolos de higiene, prevención y cuidado de la salud de los empleados.