Y además en ningún país se vive como en España, pero la mala situación por la que atraviesa el empleo convierte a la movilidad geográfica en una opción a tener muy en cuenta. No es que la situación en otros países sea mucho mejor pero si estamos dispuestos a cambiar nuestro país de residencia las oportunidades de encontrar un empleo que se ajuste a nuestros intereses aumentan considerablemente, además de otros muchos beneficios que puede aportar la experiencia internacional.

Los españoles siempre hemos sido muy reacios a cambiar de país por motivos de trabajo, pero en un mundo cada día más globalizado, en el que las empresas tienen una presencia cada vez más internacional, gracias en gran medida a las nuevas tecnologías, estar dispuesto a moverse geográficamente es un requisito casi indispensable.

Son muchos los motivos que frenan la movilidad: la familia, la pareja, la comodidad de lo conocido, la compra de una vivienda… pero, si no se tienen demasiadas ataduras, hay que poner en el otro lado de la balanza todo lo positivo que aporta una experiencia internacional. Conocer nuevas culturas y costumbres, desenvolverse en un idioma diferente, progresar en tu carrera… todas estas experiencias te hacen crecer personal y profesionalmente, y te permiten desarrollar capacidades y habilidades muy valoradas por las empresas.

Quizá sea el momento de lanzarse y probar suerte.