Si estás decidido a instalarte por tu cuenta y montar un negocio, una de las primeras cosas que debes hacer es definir exactamente qué tipo de servicios y productos vas a ofrecer, para poder trasmitírselo con la mayor profesionalidad a tus futuros clientes. Ten en cuenta que, aunque tú lo tengas todo  muy claro en tu cabeza, ellos no tienen ni la más mínima idea de quién eres y qué haces. Por este motivo, antes de salir al mercado debes tener perfectamente definida cuál será tu identidad profesional y corporativa (marca, logo, catálogo de servicios y productos, tarjetas…).

Darse a conocer es uno de los principales retos a los que se enfrenta cualquier emprendedor. Pero, para conseguir clientes no basta con presentarse en sus oficinas y contarles lo maravillosos que somos. El cliente debe ver profesionalidad, claridad de ideas y de planteamientos.

Uno de básicos imprescindibles en cualquier empresa es un catálogo corporativo (tanto en formato papel como electrónico) donde quede reflejado e ilustrado todos los servicios y productos que se ofrecen. Un documento que el cliente seguramente archivará y al que puede recurrir cuando necesiten de esos servicios. De igual forma, si envías cartas de presentación o para captar clientes no puedes escribirlas en un papel en blanco sin ningún tipo de identificación corporativa.

Para conseguir esas “señas de identidad” con las que cualquier cliente podrá reconocerte y, mucho más importante, diferenciarte de la competencia, deberás contar como mínimo con estos cuatro elementos clave:

Imagen de marca o logotipo

Como dicen “una imagen vale más que mil palabras”, por lo que es totalmente imprescindible que dispongas de un logotipo gráfico, es decir, una imagen que se identifique con tu compañía y con la actividad que vas a desarrollar. Este será el distintivo de tu trabajo en toda la papelería que utilices, y en cualquier tipo de comunicación que realices con clientes o proveedores.

La principal función del logotipo es ayudar a distinguir y diferenciar una empresa, producto o servicio de otros similares de la competencia; por lo que, lo ideal es que actúe como elemento de refuerzo y recuerdo de tus servicios y personalice el trabajo que ofreces.

Tarjetas de visita

Las tarjetas de visita todavía continúan siendo la carta básica de presentación para cualquier negocio. En ellas debe aparecer, como mínimo, el logotipo y nombre de la compañía, dirección, teléfono, fax, e-mail de contacto y la dirección de la página web (tener una página en Internet donde explicar y ofrecer tus productos y servicios es fundamental).

Sobres y cartas

Desde el principio, cualquier comunicación profesional que hagas debes realizarla con sobres y cartas donde aparezca perfectamente destacado el logotipo de la compañía, y de forma más discreta la dirección completa donde pueden localizarte.

Catálogo de servicios

Es la herramienta fundamental a través de la cual los posibles clientes van a conocerte y van a hacerse una idea de tu capacidad y cualidades. En el catálogo debes describir los servicios o productos que ofreces de la manera más profesional posible. La calidad del catálogo debe ser buena, a color y preferiblemente de un tamaño que no dé la sensación de que estás intentado ahorrar en papel. Lo que nunca debe faltar tampoco es una página web corporativa que incluya un catálogo digital, porque con ella podrás llegar a todo el mundo y te permitirá mostrar trabajos anteriores.

Cada actividad requiere un tipo de catálogo acorde con el público al que va dirigido, pero, en general, debe contener los siguientes aspectos:

  • Logotipo y distintivo por el que puedan reconocerte, además de la dirección, el teléfono, fax, e-mail y cualquier otra forma de contacto con la compañía.
  • Definición de los servicios que se ofrecen.
  • Características más sobresalientes de los servicios.
  • Ventajas competitivas que se ofrecen.
  • Tipo de maquinaria o elementos de trabajo que se utilizan.
  • Clientes que se tienen o se han tenido (si son fácilmente reconocibles).
  • Claridad, concisión y realismo. Recuerda que no debe parecer un panfleto publicitario, sino un documento informativo.

Esta es la papelería fundamental, pero, además, puedes hacer carpetas de cartón con el logotipo o los distintivos que hayas diseñado para la compañía, tarjetones donde poder escribir cuatro palabras a los clientes, talonarios de facturas, objetos promocionales de regalo, etc. Recuerda que todo ello te servirá para cumplir un doble objetivo: proyectar una buena imagen y darte a conocer para conseguir clientes.