Las cosas suceden, de una manera u otra.

Mi experiencia me ha enseñado que todo lo que parece, no suele ser; y que todo lo que es, no es lo que parece.

La carta de presentación es, para mí, el gran olvidado dentro del mundo de la búsqueda de #empleo, o de la mejora del mismo.

Habituados a dejar que nuestro currículo (ahora casi perfecto) sea el que nos abra las puertas del proceso de selección, y dejar las presentaciones para momentos ulteriores, siempre que se hayan puesto en contacto con nosotros desde la empresa… para comunicarnos su interés por nosotros.

Así que el hecho de enviar únicamente el currículo, deja un poco al azar el hecho de que la persona encargada del proceso de selección se fije en aquello que nosotros queremos que se fije.

La carta viene a ser un poco esto.

En primer lugar es nuestra primera tarjeta de visita con la empresa a la que pretendemos ofrecer nuestros servicios.

Es, además, un medio para que se nos conozca en la forma en que nos desenvolvemos con el lenguaje, las formas, y cómo pretendemos hacernos con el puesto escogido.

También, es una prueba de resumen en la que tenemos que destacar nuestras habilidades, por encima de otras, y el medio con que enganchar a la persona que se encarga de hacer el proceso de criba en la selección.

¿Qué debemos de decir?

Bueno, lo difícil viene a partir de ahora.

Queda claro que cuando escribimos un currículo, sabemos cómo empezarlo porque en realidad sólo hay que resumir lo que hemos hecho profesionalmente.

De qué manera puedo planteároslo… Veamos… Ya, sí.

Imaginaros que la carta que tenemos que escribir es una carta de amor o donde os declaréis a esa persona a la que pretendéis conquistar (aunque ahora se lleve más el tema flirteo por sms, pero ése no es mi tema).

Lo que trato de haceros ver es que es realmente complicado saber por dónde empezar.

O bien estamos demasiado embriagados porque sabemos con certeza lo que sentimos, pero a la vez, de decirlo directamente podemos ser demasiado francos y… perder a la posible pareja.

O bien, la carta se convierte en el sempiterno problema de los escritores cuando deben de afrontar por primera vez a su hoja en blanco.

Ni una cosa ni la otra.

Me ha sucedido que a través de Internet he encontrado recursos, páginas web y direcciones en las que podría descargar ejemplos de cartas de presentación. Formales, y convencionales.

Todas ellas, manteniendo el tipo y la tradición de las mejores cartas de presentación pero que, como todo, eliminan cualquier rastro de personalidad y disminuye la posibilidad de poder presentarnos como somos.

Lo ideal es siempre tener un ejemplo y mejorarlo con un poquito de nosotros mismos.

Obviamente hay diferentes formas de dirigirse a la empresa dependiendo de si es una carta en respuesta a una oferta, o bien interesándonos por ofrecer nuestro conocimiento y cualificación profesional a la empresa, motu proprio.

Me voy a centrar en la carta de respuesta a una oferta, ya que entiendo que la mayoría de nosotros pensaremos que hay más posibilidades respondiendo a una oferta de trabajo, que arriesgándonos a escribir porque sí a una empresa cualquiera que puede que no necesite a nadie.

Y en estos tiempos de crisis, mejor así.

Si buscan es porque seguramente necesiten.

Si no lo hacen, presumiremos que es posible que hasta estén reajustando plantilla.

Empezamos…

Sea cual fuera el puesto de trabajo al que optemos, no tenemos que olvidar las formas, ni las normas de educación.

Así que un saludo genérico, puede abrirnos muchas puertas y animar a la persona a la que nos estamos dirigiendo.

Habitualmente la fórmula más utilizada es el ’Buenos días,’. No nos importa para nada que el responsable de selección nos lea a las cuatro de la tarde o no.

Al hilo de todo esto, hace no muchas semanas vi en un documental de la tele que en no-sé-qué país mientras no hubieras visto a la otra persona en todo el día, siempre, siempre, siempre, el primer saludo era buenos días aunque fueran las doce de la noche.

Pues en este caso lo mismo.

Fijaros que se termina el saludo con una coma, no con un punto, ni con dos puntos.

Esto último es una norma de puntuación aconsejada, nada más.

La siguiente frase empieza siempre con mayúsculas, a pesar de haber terminado la anterior con una coma (,).

En este nuevo párrafo debemos de hacer referencia al puesto de la oferta al que queremos optar, simple y llanamente. Aunque podemos incluir una referencia de que para eso le adjuntamos el currículo o nuestra experiencia profesional.

¡Ah!

Una cosa.

Esta carta de presentación es la que va en el cuerpo del correo electrónico que enviamos a la empresa, y adjunto siempre irá en un documento (preferiblemente en formato PDF) nuestro currículo.

Nada de incluir la carta como documento adjunto.

Primero porque es un pestiño para los reclutadores tener que buscar la carta y leerla.

Segundo porque si tienen entre manos varios procesos de selección (y se os ha olvidado poner en el asunto del mensaje para qué oferta es), en la carta tiene que explicitarse sí o sí.

Bueno, ya tenemos, en teoría, tres frases escritas.

Ahora es cuando empieza el flirteo con la empresa.

A partir de estos párrafos es cuando tenemos que exprimir nuestras mejores habilidades para resumir lo que somos capaces de hacer por ella, y dar un razonamiento plausible para que el seleccionador nos mueva a la carpeta de preseleccionados y no nos envíe a la papelera.

Abundando en razones

En mi caso personal, suelo hacer referencia únicamente a aquellas partes de mi currículo que casan con el puesto solicitado.

Esto, en el caso de que hayas participado en varias áreas de conocimiento diferentes (p.e. administración, comunicación, comercial…).

Pero puede suceder que sólo hayas trabajado para un determinado sector, o en una particular área de conocimiento.

En cualquier caso, este párrafo te sirve para abundar en destacar lo bueno que has sido, y como a ti te parezca.

Cuando comienzo a preparar esta parte, organizo mi experiencia profesional proponiendo el número total de años que he trabajado en una de esas áreas determinadas.

Algo del tipo…

Por cuanto a mi experiencia ad hoc, 8 años como Responsable de contenidos de Internet; 6 años como community manager en varias empresas; 4 años como director de gabinete de prensa para artes escénicas, 2 años dirigiendo un periódico local, 1 año dirigiendo el área de prensa de una ONG, y 4 años al cargo del departamento de comunicación de una promotora.

Realmente no es que haya trabajado 8 años seguidos en una empresa como responsable de contenidos. Lo que resalto es que dentro de mi área de conocimiento de comunicación y como resultado de las tareas que he desempeñado en varios puestos a lo largo de mi carrera en dicha área, mi experiencia sumada es de ese tiempo.

De lo que quiero que os deis cuenta es que a partir de este párrafo es cuando podemos usar aquellas competencias profesionales de las que hablamos en el anterior artículo, para focalizar nuestra fuerza profesional en aquello que está buscando la empresa (y que nos chiva en su oferta de empleo).

A ver.

En cualquier oferta de Infoempleo.com, la empresa, además de poner un determinado perfil profesional, con unas características especiales en cuanto a formación y experiencia, también establece unas condiciones que no suelen estar tipificadas, pero que se pueden haber desempeñado.

Bien. Entiendo que es ahora cuando han de salir a la luz y resaltarse.

Por supuesto que yo no he estudiado una carrera de responsable de contenidos, o de Community manager… Eso es algo que he adquirido con mi experiencia y que per se no puede entenderse por el hecho de relatar mi experiencia profesional.

Si queréis, después de este párrafo podríais hacer referencia a si estáis trabajando en la actualidad, colaborando o haciendo algo (como escribir en algún blog, participar en redes sociales…).

Eso hace que quien lea la carta se centre de nuevo y se fije en vuestra experiencia.

No es necesario que habléis de la empresa en la que estéis trabajando, basta con citar lo que estáis haciendo.

No es obligatorio, pero puede resultar interesante.

Idiomas e informática… Fundamentales

Otro elemento a tener en cuenta es nuestro conocimiento de idiomas y de materias informáticas.

Hasta el hecho de destacar que hablamos español es importante, habida cuenta de que la población extranjera integrada en nuestro país crece muy rápidamente.

Mi consejo es que si conocemos algún que otro idioma, lo incluyamos, pero sin exagerar en el nivel de conocimiento que tenemos sobre él.

La razón de hacerlo es que el aprendizaje y uso de un idioma activa un área del cerebro determinada, y a quienes tienen esa habilidad (de hablar varios idiomas) se les presume de ser más atentos.

Aunque sea el bable.

Por cuanto a los conocimientos de informática, os asombraríais de ver a la cantidad de personas que hay delante de un ordenador y que no saben ni encenderlo.

Un mínimo conocimiento de alguna aplicación puede abrir muchas puertas.

Pero al igual que con los idiomas, es mejor no exagerar.

En estos temas, se pilla antes a un cojo que a un mentiroso.

Lo habitual es, primero generalizar por cuanto al tipo de aplicaciones que usamos, y luego hablar del programa o programas en particular que manejamos.

Salvo que expresamente lo pida la oferta, si sé usarlo, no profundizaría en decir si soy o no experto en su manejo. Por ejemplo, mencionar que utilizamos aplicaciones ofimáticas, y luego (entre paréntesis) citar los programas que usamos (: Word, Excel…).

Todo esto hay que redactarlo como si siempre fuera la primera vez.

Hay que ponerle corazón, sentimiento.

Es cierto que no nos va la vida en el trabajo, pero cuando os digo que es aquí cuando el seleccionador decide, es por algo.

En la forma de expresarse, de dirigirse a alguien, se pueden adivinar o intuir muchas cosas de la persona que se dirige a la empresa. Se puede inferir su carisma, se puede inferir su capacidad de relación con las personas, y si eso va a ser bueno o malo para el posible puesto vacante.

La Carta es importante porque no debe de tomarse como un mero trámite a seguir.

O tener una guardada (salvo que sea muy muy buena… buenísima).

Y aunque yo la tengo, siempre retoco algo para hacerla personal y que no tenga el mismo contenido perceptible que la anterior (además de cambiarle la referencia de la oferta por el puesto vacante).

Bueno, esto es todo por hoy.

Que no se os olvide firmar con el nombre y al menos un apellido, incluir un teléfono de contacto y alguna referencia a vuestro blog (si es que lo tenéis).

Espero os sirva de ayuda.

@AntonioVChanal
Coacher y Asesor