Durante la celebración de la Jornada por un Trabajo Decente, fijado este año el 7 de octubre el sindicato USO ha puesto sobre el tapete un dato que pone luz y cifras sobre la calidad del empleo en nuestro país y que contrasta con el optimismo moderado que trae la lenta disminución de la tasa de paro. Según estos datos un 35% de las personas que están trabajando cobra por debajo del salario mínimo interprofesional (SMI), es decir 655,20 euros/mes (9172,8 €/año). Esto es lo que ganan más de cinco millones y medio de personas.

La precariedad, cobrar poco y trabajar pocas horas

La Agencia Tributaria recoge datos significativos en su estadística Mercado de trabajo y pensiones en las fuentes tributarias. Los últimos recogidos son del año 2014 y han servido al sindicato para denunciar el aumento de la pobreza en los trabajadores amén de la que provoca el alto nivel de desempleo. Esta estadística emplea el salario mínimo interprofesional ya que se trata de un índice que permite la comparación entre diferentes colectivos y es referencia para calibrar el nivel de calidad de vida de un país.

El salario mínimo interprofesional (SMI) se establece por el gobierno cada año. Se trata de la retribución mínima por jornada legal que puede recibir un trabajador independientemente del tipo de contrato que tenga.

A este dato que pone de relevancia la precariedad en el empleo de muchas personas hay que añadir el aumento de la temporalidad. Hay más de cuatro millones de trabajadores en España con contratos temporales. Dato que se sitúa solo un puesto por detrás de la campeona en temporalidad en Europa que es Polonia.

Los tres colectivos con mayor precariedad laboral

Son tres los colectivos se ven afectados por peores condiciones laborales. Mujeres, jóvenes y trabajadores extranjeros. Las mujeres cobraron un 18,8% menos que los hombres según datos de Eurostat para 2014. Además de diferencias en las retribuciones a igual trabajo, algo que está penalizado por ley pero que lamentablemente sigue ocurriendo, se suma el que las mujeres son las que en mayor medida firman contratos con jornadas parciales porque se responsabilizan en mayor medida de la conciliación. Además influye en la diferencia salarial la escasa representación femenina en puestos fuertemente remunerados. Hablan los mismos datos, las mujeres acumulan un salario medio de 15.917 euros anuales y los hombres de 20.537.

En cuanto a los jóvenes, continuando con los últimos datos que ofrece la Agencia Tributaria, el salario medio que cobran los menores de 25 años es de 5.757 euros anuales. Por debajo de los dieciocho años la cantidad desciende hasta los 3.516 euros al año. No es de extrañar que se produzca un retraso en la edad de independencia y/o la fuga de talento a otros países donde si que se tenga la posibilidad de ser un adulto autónomo.

Otro de los datos significativos que recoge este organismo es la gran diferencia de salarios que existe en cuanto a la nacionalidad. La media de retribución que cobran los asalariados con nacionalidad española es de 19.294 euros anuales, la de los trabajadores extranjeros 10.070 euros/año.

Salario mínimo en Europa, Luxemburgo y Bulgaria en los extremos

Si se definieran tres intervalos para comparar el salario mínimo entre paises de la Unión Europea España se situaría en el bloque intermedio, el de los paises que establecen un SMI de entre 500 y 1000 euros al mes. En el primer bloque, los que aseguran más de 1000 euros  se colocan las principales economías con Luxemburgo a la cabeza que paga el salario mínimo más alto de toda la Unión, 1.923 euros. Le sigue Reino Unido, con los datos previos al brexit (segundo semestre del 2015,) con un salario mínimo de 1.510 euros. En el bloque inferior, menos de 500 euros al mes,  se encuentran Lituania con 325 euros al mes y el último de la lista Bulgaria que ofrece 194 euros. Como compañeros de bloque de nuestro país estarían Malta (720) o Portugal (589).

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), define como trabajo decente aquel que “produce unos ingresos dignos, seguridad en el lugar de trabajo, protección social a las familias, perspectivas de desarrollo personal e integración en la sociedad, libertad para expresarse, organización y participación en las decisiones que afectan a sus vidas e igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres”.