En el mundo del management cada vez son más los términos que aparecen y desaparecen casi como por arte de magia dependiendo de las modas o los intereses del mercado, lo que desemboca en una cierta desconfianza entre los profesionales e, incluso, suscita cierta confusión. Sin embargo, hay que saber apreciar aquellos conceptos que realmente están marcando tendencia, llegando incluso a convertirse en motores de cambio de la reorientación laboral. Es el caso del coaching (del inglés «coach», entrenar), que suena con fuerza , y más que nunca, en la mayor parte de las escuelas de negocios españolas e internacionales y se ha revelado como una herramienta fundamental en momentos como el actual.

¿Qué es realmente el coaching?

Pero, ¿Qué es realmente el coaching? Empecemos primero por decir lo que no es aclarando algunas ideas confusas que posiblemente como lector pueda tener… Los procesos de coaching no son terapia, consultoría o formación, tampoco pretenden detenerse en el pasado de la persona o concentrarse exclusivamente en lo emocional… Olvidémonos también de aquellos «supuestos gurús» que dicen tener recetas mágicas para lograr el «nirvana profesional». Evidentemente, no son profesionales del coaching.

La persona que decide embarcarse en un proceso de coaching profesional es porque siente la necesidad de aclarar, afianzar o reorientar su vida laboral. Puede deberse a dudas personales en torno a su potencial, sus objetivos de trabajo y metas personales, o puede sencillamente necesitar ayuda para meditar una decisión o a encontrar el itinerario de desarrollo idóneo. De ahí que el llamado coaching ejecutivo sea un complemento indispensable en el desarrollo de aquellos profesionales que requieren diálogo y una orientación personalizada a la hora de definir su futuro laboral y aclarar sus valores y motivaciones.

Las claves del proceso de transformación

En definitiva, siguiendo las palabras de Kotter, maestro del cambio, deben darse tres condiciones clave para facilitar este proceso de transformación. La primera es que la persona esté insatisfecha con su situación actual y dispuesta a salir de su «zona de confort» -que tan bien conoce-, la segunda, que sea capaz de proyectar una visión deseable, realista y alcanzable de sí mismo en el futuro: «¿a dónde quiero llegar en mi vida?». Y, por último y tercera, que tenga un plan concreto para conseguirlo. Es en este viaje, que puede durar desde una a varias sesiones, donde entra en escena la figura del coach con el que el profesional irá de la mano para planificar cómo dar los primeros pasos, por dónde empezar y cómo hacer frente a los nuevos retos que aparezcan en el camino.

Así, a partir de un diálogo abierto y combinando distintas disciplinas, la persona establece sus prioridades, define lo que es importante para ella desde el punto de vista vital y profesional y entra en acción. El objetivo es que la próxima parada de su viaje no esté marcada por la inercia o las decisiones de otros, sino que se dirija, evolucione, en la dirección deseada, siendo consciente de que no siempre se pueden coger atajos…

AUTOR: Diane Clarke, profesora de ESCP Europe y senior partner de Managers Studio