Todos los años sucede lo mismo. En el periodo de vacaciones se desconecta tanto que luego cuesta un triunfo recuperar la rutina. No te desanimes, seguro que esa sensación se pasará a los pocos días de incorporarte. Para que puedas afrontar la vuelta al trabajo con mejor cara, sigue estos consejos que te proponemos.

Vuelve un poco antes

Irás introduciéndote en el ambiente y podrás planificar los primeros días. Qué ropa vas a ponerte, qué programa de comidas vas a seguir, cómo vas a conciliar con tu horario laboral… Aprovecha también para llamar a algunos compañeros que ya se hayan incorporado y que te cuenten las novedades.

Cambia de despertador o de sintonía

Conviene que vayas modificando tu horario y empieces por acostarte pronto. El sonido del despertador te condiciona tanto que cuando lo vuelvas a escuchar te desanimará. Cambia la melodía para no predisponerte desde el primer minuto.

Planifica los descansos

Piensa que es como si empezaras desde cero. Esta vez hazte el propósito de que el trabajo no absorba los minutos reglamentarios de descanso. Trata de hacerlos siempre a la misma hora. Si no vuelves a casa para, aprovecha el buen tiempo para dar una vuelta y despejarte.

Mantén tus tareas bien visibles

Tómate un pequeño tiempo para organizarte, no quieras hacerlo todo de golpe. Coge un papel y distribuye las tareas que tenías pendientes antes de irte. Ve cumpliéndolas priorizando las más urgentes. También es un buen momento para elaborar un calendario con tareas más a largo plazo.

Afronta el día con positividad

Las rutinas diarias centran el estado de ánimo, y el trabajo es rutina pura y dura. Toma la parte positiva: vuelve el equilibrio a tu vida. Has recargado energías durante las vacaciones y ahora te ves con fuerzas para afrontar los días laborales.

Si lo que no quieres es volver a un calvario…

Quizá estás sufriendo una situación de estrés desmedido o acoso laboral en el trabajo. La angustia de volver no tiene que ver con el síndrome postvacacional. Debes buscar la forma de poner fin a esa situación.

Se acabó la jornada

Fuera del trabajo no pienses en lo que tienes que hacer al día siguiente. Dedícate a otra actividad por la que sientas ilusión, y pronto le verás la gracia a que empiecen las semanas. Estarás deseando que lleguen los días en los que te dedicas a esa actividad, en lugar de estar rezando para que vuelvan las vacaciones.

Una fuente de inspiración

Introduce algún pequeño cambio en tu entorno de trabajo, algún detalle que te recuerde que hay vida más allá de tu puesto. Sobre todo, elimina ya esa figurita que está llena de polvo y tira todo lo que no te resulte útil. Comienzas una nueva etapa.

Pronto verás cómo la tristeza y apatía de los primeros días se pasa. Para irte adaptando a otro humor, empieza por reírte con este video de Joaquín Reyes. Las vacaciones también pueden convertirse en un suplicio: