Si uno sabe mover las piezas en el tablero de ajedrez ya lleva algo avanzado, porque saber jugar al ajedrez supone dedicar un tiempo nada desdeñable a pensar. Cada pieza tiene un movimiento único, y con esa limitación se tiene que conseguir aguantar encima del tablero el mayor tiempo posible sin ser comido. Aperturas, sacrificios de piezas y estrategias se turnan con un solo fin: conseguir dar jaque mate al rey y ganar la partida.

El Parlamento Europeo apuesta por el ajedrez para mejorar resultados

Este hacer y deshacer jugadas mentalmente, valorando todas las posibilidades que se tienen de derrotar al contrario y estimando los peligros que al tiempo te está preparado tu oponente, exige una intensa actividad en el cerebro que implica grandes niveles de concentración. Según diversos informes, jugar al ajedrez estimula múltiples zonas del cerebro. Sobre todo las que tienen que ver con el aprendizaje de las matemáticas y la comprensión lectora. En 2012 el Parlamento Europeo recomendó incluirlo como asignatura en los colegios españoles. Y el año pasado el Congreso apoyó por unanimidad, en una proposición no de ley, la implantación del programa “Ajedrez en la escuela”. Desde entonces este juego, considerado deporte, ya forma parte del currículo de colegios tanto públicos como privados en varias comunidades autónomas.

Ajedrez: táctica y estrategia trasversal

Campeonas del mundo en esta disciplina como la colombiana Adriana Salazar se dedican a acercar el ajedrez a los colegios. Entre los beneficios de utilizar este juego como instrumento pedagógico, Salazar destaca estos cinco:

  • Ayuda a desarrollar el cálculo y a visualizar gracias a la peculiar forma de moverse por el tablero de cada pieza, con lo que es una buena base para la geometría
  • Ejercita el cerebro para la resolución de problemas
  • Fomenta el rigor mental y el orden en el pensamiento
  • Ayuda a pensar de forma lógica
  • Estimula la toma de decisiones

Pero además, el ajedrez también refuerza la madurez emocional en los más mayores. Como todo juego donde se contemplan unas reglas, implica tener un respeto por las ideas de los demás, y enseña que las decisiones que se toman traen consecuencias que a veces son inesperadas. Incentiva la paciencia y la reflexión antes de actuar. Un estudio de la Universidad de la Laguna asegura que desarrolla cinco de las doce inteligencias de Gardner: matemática, espacial, lingüística, interpersonal e intrapersonal.

Ajedrez como asignatura obligatoria

El ajedrez está presente en más de mil colegios en España, a veces como clases extraescolares y otras como optativas. En 300 coles es asignatura obligatoria. En algunas escuelas alemanas se ha llegado a sustituir una hora de matemáticas por una de ajedrez, con un resultado muy favorable. Y es que las calificaciones de los niños que asistían a esta asignatura mejoraban en un 30% respecto al resto del alumnado.

Leontxo García, asesor del proyecto «Ajedrez en la escuela» y experto jugador, añade otros beneficios no intelectuales de la práctica del ajedrez, como son: su universalidad (solo el fútbol y el atletismo tienen más federados a nivel mundial), una inversión en material muy pequeña que lo convierte en un deporte muy accesible, y que goza de una buena imagen de su práctica, ya que está asociado a la inteligencia.

Os dejamos este video donde podéis ver cómo utiliza Adriana Salazar el ajedrez como herramienta pedagógica: