El verano ya está aquí y como cada año el tema de los horarios vuelve a ser polémico en más de una empresa, pero además esta vez con la peculiaridad de la crisis que afecta a todos los sectores de la economía. Con el objetivo de conocer la opinión de los españoles sobre la jornada laboral Randstad ha realizado una encuesta entre 1.168 personas dispersas por toda la geografía española.

Uno de los datos más significativos derivado de la actual situación económica es que el 83% de los encuestados señala que reduciría su jornada para mantener su puesto de trabajo. Los empleados conscientes de la difícil coyuntura económica actual, prefieren recortar su horario y salario a cambio de no perder su empleo y pasar a engrosar las listas del paro.

Las más predispuestas a este cambio temporal son las mujeres, que lo aceptarían hasta en un 86% de los casos, frente al 80% de los hombres. Por rango de edades, los jóvenes, uno de los segmentos más afectados por el paro, aceptarían esta medida en un 86% de los casos, frente al 80% de los mayores de 45 años menos dispuestos a cambiar su actual situación.

Cuando se realiza un análisis por Comunidades Autónomas, destaca que son los gallegos los más dispuestos a tomar esta medida si así consiguen mantener su puesto de trabajo, ya que eligen esta opción hasta en un 90% de los casos. Tras ellos se sitúan los extremeños, andaluces y madrileños. Los menos predispuestos serían los aragoneses, ya que el 31% de los encuestados no daría por bueno este cambio.

En función de la formación de los entrevistados, los universitarios son los más partidarios de esta solución que aceptarían un 86% de los consultados en esta categoría. A continuación les siguen las personas con estudios básicos, que lo aceptarían en un 83% de ocasiones; los titulados de Formación Profesional con un 82% y los titulados en Bachillerato, son un 80%. Resulta curioso que las personas sin estudios sólo reducirían su jornada y horario en un 76% de las ocasiones, a pesar de ser los que más difícil lo tienen para conseguir un empleo.

Según la nacionalidad de los participantes en el estudio, se comprueba que los nacionales serían más partidarios de esta medida que los trabajadores extranjeros: un 84% frente a un 77%.

Otra de las cuestiones planteadas por Randstad abordaba las preferencias de jornada de los profesionales. En este aspecto, el 46% de los encuestados optaría por jornadas intensivas en el caso de poder elegir su horario. El 25% de los participantes en este estudio prefieren la jornada completa y el 29% restante no se decanta por ningún tipo de horario.

Aunque la paridad en el empleo es cada vez más una realidad, todavía hay divergencias en las preferencias entre hombres y mujeres. Éstas se decantan más por la jornada intensiva o reducida ya que en muchos casos tienen que compatibilizar su trabajo con responsabilidades familiares.

En cuanto a edades, destaca que los más jóvenes son los que mejor se adaptan a las distintas situaciones que se plantean en el mercado laboral actual. Las personas de entre 16 y 25 años manifiestan que les da igual el tipo de jornada con tal de lograr un trabajo en un 35% de las ocasiones. Un 26% se decanta por la jornada completa y un 39% elige la jornada intensiva. Por el contrario, los que son más estrictos con sus preferencias son las personas de entre 25 y 30 años, ya que en más de la mitad de los casos (51%) preferirían trabajar en jornada intensiva.

En este sentido, los resultados del análisis elaborado por Randstad ponen de manifiesto otra realidad del mercado laboral. Los extranjeros muestran una mayor capacidad de adaptación ante el empleo y para un 39% de ellos la jornada es indiferente a la hora de trabajar, frente a un 29% de españoles. Hace tan solo un año el desarrollo económico y el dinamismo del mercado laboral favorecía que muchos candidatos tuvieran la posibilidad de elegir no sólo el tipo de puesto sino todas las condiciones relacionadas con el mismo. En este sentido era manifiesto el alto nivel de exigencia de los trabajadores nacionales frente a los extranjeros. La situación actual, sin embargo, ha provocado un acercamiento en las posturas de ambos colectivos.

Muchos de los expertos a favor de la reducción de jornada tienen como principal argumento en sus afirmaciones que una jornada más reducida favorece el aumento de la productividad. Para un 33% de los consultados, la jornada intensiva aumenta la productividad, pero para un 30% la reduce y para un 37% es indiferente.

De nuevo se pueden obtener interesantes comparaciones en función de la situación actual de cada candidato. Mientras para los universitarios una jornada intensiva aumenta la productividad (así lo afirman el 47% de los consultados), sólo un 23% de personas con estudios básicos cree que la reducción de jornada puede aumentar los ratios productivos y, por el contrario, son los que en mayor número opinan que incluso lo pueden reducir (así lo afirman un 38% de consultados). Del mismo modo, las mujeres, que son las que en mayor número reducen su jornada por motivos familiares, son las más positivas ante la reducción: para un 34% la reducción de jornada aumenta la productividad (frente al 31% de varones); para un 39% la mantiene (35% en el caso de los hombres) y para un 27% puede reducir la productividad (ante un 34% de respuestas masculinas).

Estas afirmaciones tan dispares dejan patente que los candidatos creen que su rendimiento laboral no está determinado por el horario que la empresa pueda elegir o por el número de horas que trabajen, siendo independiente la productividad de la duración de la jornada o del tipo de horario del que dispongan.