Jorge Blass, ilusionista.

El niño que, con 6 años, veía en la tele a Juan Tamariz en el ‘Magia Potagia’ ya consiguió algo de dinerillo con una actuación solo seis años después. A sus poco más de treinta años, y si todo sigue su curso, Jorge Blass (Madrid, 1980) podrá superar de largo las ‘bodas de oro’ con la magia y el ilusionismo, gracias a una actividad que no se queda en el escenario, sino que se amplía a la asesoría en la realización de juegos de magia, charlas sobre motivación y coaching, en la participación, junto a Fernando Botella, en el libro ‘La fuerza de la ilusión’… En la actualidad, se encuentra de gira con actuaciones el 27 de abril en Mallorca; 4, 5 y 6 de mayo en Sevilla y 12 de Mayo en Huesca, mientras prepara un nuevo show a estrenar en septiembre.

Lo suyo sí que fue precoz, ya que paso a practicar a hacer sus pequeños ‘bolos’…
Con 12 años, aprovechaba para hacer actuaciones para fiestas de cumpleaños, comuniones, etc. Fueron mis primeras experiencias en algo por lo que, además, me pagaban un dinerillo. Recuerdo que, ya con 15 años, me pagaron 15.000 pesetas por una actuación, 20.000 por otra… un mago llamado Pablo Segovia fue el primero que confió en mí para esos trabajos. Y fueron fundamentales la escuela de magia de Ana Tamariz, y los consejos de Juan Tamariz. En esa época, actuaba en salas de Madrid como Houdini o La Cripta Mágica.

¿No era un poco joven para vivir la noche?
Bueeeno, no era para tanto, mis padres sabían que era un ambiente muy sano, entre gente conocida, y que, mientras aprobara todo, no tenían problema en que hiciera esas actuaciones, porque sabían que me apasionaba la magia.

También fue precoz en los premios, ¿qué recuerda de aquélla época?
Tuve la suerte de ganar, con 14 años, el Premio Ascanio –ex aequo con el Mago Migue– y de conseguir el premio de manipulación en el Congreso Nacional de Magia de 1.995. Y la guinda fue en Montecarlo –Teatro de la Princesa Gracia–, en un certamen en el que tenías que estar una semana actuando, en competición con magos japoneses, de EE.UU… logré el premio, la Varita de Oro, y en la cena, me tocó al lado del Príncipe Rainiero. Fue toda una experiencia. La idea del truco me la dio Juan Tamariz, en un decorado con cuadros de maestros de la magia, una paloma que parecía morir y luego resucitaba… Luego, mi trabajo me ha llevado por todas partes –Portugal, India, Francia..–, por sitios destacados como LasVegas…

¿Habrá tenido que aprender a administrarse desde bien joven?
Me centro es una misma regla: la mitad al banco y la mitad para gastarlo. Y sigo fiel a esta práctica… aunque a veces, tengo que hacer auténtica magia para no tirar de los ahorros. Me considero afortunado de tener esta profesión: no tengo un horario definido, no faltan proyectos… Conmigo trabaja más gente, depende de la magnitud de los proyectos, y eso añade una cuota de responsabilidad a mi agenda.

Y, además, ha sabido diversificar…
Sí, no me he quedado solo en el espectáculo, sino que también asesoro, por ejemplo, a una firma francesa de juguetes que fabrica cajas de juegos de  magia, participo en charlas, conferencias y presentaciones de producto, en eventos de todo tipo de empresas, en el libro ‘La fuerza de la ilusión’ junto a Fernando Botella… Pero la actividad principal está en el escenario: estoy de gira –con ‘El arte de la magia’ y ‘Existe la magia’– y preparo nuevo espectáculo para septiembre, ‘Birlibirloque’, que estrenaré en Madrid, en el Teatro Compaq Gran Vía el 19 de septiembre. Procuro aportar cosas nuevas: hay magia con teléfonos móviles, pienso en la participación del público –incluso de todos a la vez–, hay levitaciones, una gran puesta en escena…

¿Y qué pasa con la televisión? Ya no hay tanto espacio como antes para el ilusionismo…
–No, lo último que se hizo en España, como programa, fue ‘Nada x aquí’ para Cuatro, donde tuve la ocasión de participar junto a mis compañeros. He presentado proyectos y lo mismo hay alguna noticia pero, de momento, no hay nada. En otros países, la magia sigue ocupando un lugar destacado: por ejemplo, el programa ‘The magicians’ en la BBC o las intervenciones de Chris Angel en EE.UU. Reiventar la magia, y trasladarlo a la pantalla, es un reto apasionante.

Con la trayectoria que lleva, aún le quedan muchos años de magia…
Espero que sí, por mí, encantado. Juan –Tamariz- siempre me ha dicho que una de las cosas buenas de la profesión de mago es que puedes actuar hasta los 100 años. De hecho, estuve en un homenaje que se le hizo en Las Vegas a John Calvert, que cumplía 80 años haciendo magia. Vamos a ver qué pasa…