Los síntomas se resumen en uno solo: no quiero ir a trabajar. Apatía, cansancio, desconcentración, irritabilidad aparecen tras la incorporación después de las vacaciones. No es nada grave, es lo que se llama depresión o síndrome posvacacional y se pasa. El cerebro tarda un poco en amoldarse a las rutinas después de haber estado sometido a otro tipo de vivencias más excitantes y/o placenteras.

También tiene su lado bueno. Se vuelve a ver a los compañeros y tenemos la oportunidad de volver a disfrutar contando dónde hemos estado. Si la simple aceptación de que todo tiene un principio y un fin no es suficiente, te ofrecemos estas sugerencias para que lleves mejor la vuelta al trabajo.

1. Vuelve un día antes

Y prepara la mente para afrontar el “nuevo” escenario. Elige la ropa que te pondrás los próximos días y comprueba que está a punto. Haz un pequeño ejercicio de anticipación de lo que te encontrarás  al llegar. Quién estará, qué será lo que primero tengas que llevar a cabo. Prever lo que espera es asumir el control de la conducta de forma activa y es mejor que dejarse llevar por la melancolía del dolce far niente de los días de asueto.

2. No acabes con las vacaciones de inmediato

Resérvate un fin de semana, sal a hacer turismo en tu propia ciudad y conserva la mirada de curiosidad ante las novedades que usaste durante el viaje para seguir descubriendo lugares en tu entorno. Aprovecha las horas de luz que todavía son muchas para hacer una transición amable a la rutina. Combina actividades al aire libre, refrescantes y con amigos con los hábitos de la semana en el trabajo. Se trata de alargar un poco la sensación de esparcimiento. Reserva unos minutos para la siesta que necesitarás para contrarrestar los primeros madrugones. Mímate.

3. Ponte un reto para diciembre y planifícalo

Quizá tengas una especie de síndrome de abstinencia sobre los nuevos estímulos que te han traído las vacaciones y esto está chocando frontalmente con lo que tiene de rutina el trabajo, que es mucho. Te proponemos que definas un objetivo y planifiques cómo vas a llegar a conseguirlo. Es un buen momento, las vacaciones han puesto a punto las energías y es muy propicio para cambiar cosas. No abandones el plan y mantente motivado con lo que vayas consiguiendo. ¿Qué tal hacer un MOOC?

4. Empieza a planear las vacaciones del año que viene

Reflexiona sobre las cosas que han salido bien este verano y cuáles no repetirías y proyecta el viaje del próximo año. Traza un plan de ahorro y empieza a valorar posibles destinos.

5. Escribe ese viaje inolvidable

Si has hecho un gran viaje cuyo recuerdo está haciendo que te plantees una y otra vez qué haces sentado en esa silla, date un gustazo escribiendo un diario y publicándolo en un blog o haciendo un álbum digital con una selección de las mejores fotos. Es una forma de que sigas disfrutando mientras te incorporas a la cotidianeidad y de ir colocando en su sitio los recuerdos.

6. Si tienes oportunidad, no empieces en lunes

Si es posible haz una semana corta. Deja que la inminente llegada del fin de semana te de una tregua. Planifica una vuelta gradual al menos en tareas. Te encontrarás la bandeja de entrada hasta arriba. Selecciona los correos más importantes y guarda en una carpeta los demás para poder ir gestionándolos poco a poco. Tener el correo despejado evitará mucho estrés.

7. Haz mindfulness

Aquí y ahora. Vivir el momento con toda la intensidad y dejar que el pasado ocupe su lugar en nuestra mente sin entorpecer el momento presente, que es el que requiere de toda nuestra atención.

Si aún así se está haciendo demasiado cuesta arriba, quizá debas plantearte si estás donde quieres estar. ¿Qué tal si el reto para diciembre es cambiar de trabajo?