La vuelta al trabajo y retomar la actividad tras los meses de confinamiento está suponiendo una fuente de estrés para muchas personas. Las reuniones sociales, lejos de ser situaciones de sosiego y disfrute, se convierten en momentos en los que se puede estar disparando la hipervigilancia y la ansiedad por el miedo al contagio. Ir a trabajar también puede suponer emociones negativas a las que es importante ponerle atención para que no se agraven. ¿Cómo relajarte mientras trabajas?

1.Relajarte centrándote en el aquí y ahora

Estamos acostumbrados a proyectarnos orientados hacia el futuro con un exceso de planificación, algo que en estos momentos puede provocar ansiedad. El nivel de incertidumbre sobre cómo serán las cosas es alto o la sensación de inseguridad sobre dónde estaremos ubicados en el próximo escenario aparece recurrentemente. Es importante hacer un ejercicio de estar presente en el aquí y ahora ya que lo contrario podría aumentar considerablemente el nivel de angustia. Los psicólogos recomiendan recurrir a técnicas de meditación o de mindfulness antes de empezar la jornada acompañadas con técnicas de respiración.

2.Sobre el uso del transporte público

Se están produciendo miedos a la hora de viajar en transporte público hacia los centros de trabajo, algo que tiene sentido. La concentración de personas en un espacio reducido puede aumentar el riesgo real de contagio. Por esta razón, las autoridades han hecho obligatorio el uso de mascarillas ya que la distancia social de al menos un metro y medio no siempre es posible respetarla en esta situación. Una vez admitido este sentimiento hay que empezar a trabajar con él para que no nos controle tomando las medidas que las autoridades científicas han reconocido como válidas frente al contagio.

Sin tratar de evitar estas situaciones que contribuiría a empeorar la percepción del peligro, sí que se puede hacer un acercamiento a ellas de a poco alternando estos viajes con otros en otros medios. Es un buen momento para probar la bicicleta, el patín eléctrico o llegar caminando.

3.Comunicarte de forma asertiva para relajarte

Lejos de negar que se está sufriendo este miedo o preocupación es importante darle su lugar para que no se conviertan en algo obsesivo que termine por disparar la ansiedad. Poner en común estos miedos ayuda a disiparlos por encontrar que otras personas también los comparten y no sentirse raro por ello. Estar informado es fundamental para atajarlos, pero siempre haciéndolo desde fuentes fiables y oficiales.

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4.Establecer nuevos objetivos profesionales

Puede ser un buen momento para hacer un análisis sobre cómo potenciar el perfil profesional (también en cuanto a crecimiento personal) o, incluso, de reinventarnos. No en todos los ámbitos, quizás, pero se presenta un momento en el que muchas personas tienen que hacer un reajuste de expectativas y una reflexión sobre su momento presente. Esto permite que pocas personas jueguen con ventaja. Bueno, mejor dicho, la ventaja es saber aprovechar el momento, ser resiliente, o aprender a serlo.

5.Ser flexible

En general, vivimos en un mundo cambiante, donde creemos tener la capacidad para asumir esos cambios gracias al sistema en el que vivimos. Pero eso no es del todo cierto. De la noche a la mañana las cosas se transforman drásticamente, como hemos visto. Cuanto antes aceptemos este hecho y nos deshagamos de las certezas poniéndolas en cuestión antes veremos otras formas de afrontar las dificultades. Es importante mirar a otros lados, tener las orejas abiertas y estar dispuestos a cambiar nuestro punto de vista cuando este no sirve para continuar o para crecer. Es el momento de la creatividad y para empezar a serlo debemos de cuestionar de una manera crítica por qué hacemos lo que hacemos y si esto sirve para la situación actual.

Y, algo fundamental, mantener una rutina saludable de ejercicio físico con una parte importante dedicada al estiramiento del cuerpo. También es necesario el cuidado de la alimentación con una base sólida de frutas y verduras y aporte de agua.