¿Te ha tocado este año celebrar la cena de Navidad de la empresa? Si llevas mucho tiempo en la compañía, quizá hayas optado por saltártela, pero si has entrado recientemente, puede que veas en este evento la oportunidad de darte a conocer. Parece que un ambiente distendido es la ocasión ideal, pero a veces este encuentro se desmadra… Te damos 5 consejos para superar con éxito este trago.

1. Ser el centro de atención tiene sus riesgos

Esto ya va en el carácter da cada cual. Puede que seas ese tipo de persona a la que le gusta ser el centro de atención y lo lleva bien. Si es un rasgo propio de tu personalidad, no hay problema, seguro que te has acostumbrado a gestionarlo adecuadamente. Sin embargo, en ocasiones como la cena de Navidad de la empresa no es inusual desinhibirse por encima de lo que es habitual en uno mismo. Volver el lunes a trabajar se hace mucho más difícil cuando has sobrepasado tus propios límites. Y ten por seguro que te lo van a recordar, lo que lo hace todavía más incómodo.

2. Aprovecha para crear sinergias

En las cenas de empresa puedes tener ocasión de entablar conversación con gente de otros departamentos o de otro rango dentro de la empresa. Muchas veces es en este tipo de eventos donde terminas por saber algo más sobre esa persona a la que saludas todos los días pero de la que no sabes nada. Esto puede hacer que creéis sinergias y que defináis ciertos intereses comunes que afianzarán vuestra relación cuando estéis trabajando también.

3. No te muestres excesivamente impaciente

Hay quien está impaciente por celebrar cualquier fiesta. Normalmente, en una celebración hay momentos muy divertidos y te reúnes con gente a la que quieres o con quien estás a gusto. Es una ocasión que apetece pasar y estás deseando que llegue. Sin embargo, esto es una celebración de empresa. Por muy bien que te lleves, por lo general conviene guardar una cierta distancia. Mostrarse impaciente puede resultar muy natural, y no estamos diciendo que haya que esconderlo, pero tampoco es preciso hacerlo demasiado visible. Puede ser tomado como una falta de madurez. Si más adelante quieres ponerte en tu sitio, acciones como esta te pueden poner más difícil que te tomen en serio.

4. Qué te pones para una cena de Navidad de la empresa

Es una cena de empresa, no una cena de gala. Es decir, no es necesario que saques el traje o el vestido de la última boda a la que fuiste o de la Nochevieja pasada. Sal como saldrías cualquier día a tomarte algo con tus amistades, un poco más vistoso de lo habitual. Si no tienes costumbre de hacerlo, déjate aconsejar por la gente que tienes a tu alrededor. Si sueles cuidar tu imagen cuando vas a la empresa, no aproveches este momento para plantarte un conjunto más deportivo. Aunque la ocasión sea distendida, lo más habitual es ir ligeramente más arreglado de lo que irías a tu puesto de trabajo.

5. Asegúrate la vuelta a casa

Un último consejo de tipo práctico. A veces las cenas se celebran en sitios alejados con mala comunicación. Es muy posible que termines a una hora a la que ya se ha cerrado el transporte público. Puede que quedaras en que te trajera de vuelta alguien que en estos momentos no es capaz de juntar en equilibrio el codo y la rodilla… Piensa bien en la forma en la que regresarás, pero ten previsto también un plan B por si la primera opción se tuerce.