El lunes nos “desayunamos” la nueva cifra: 5.040.222 personas registradas en los Servicios Públicos de Empleo. Ni que decir  tiene que este dato no refleja el número real de parados que hay en España. Hay gente que opina que la Encuesta de Población Activa (EPA) es más concluyente, pero sinceramente, a estas alturas… ¿qué más da?

Son muchos y muchas los que han perdido su empleo en este país desde que comenzó la crisis en 2008.

Han pasado ya cinco años y el panorama no tiene realmente visos de cambiar a corto plazo. Y hasta que llega el largo plazo… ¿qué hacemos?

Sobrevivir.

“El nuevo triunfador es el que sobrevive”.  La frase no es mia y sinceramente no sé de quién es, sin embargo es una afirmación que define mucho y muy bien este nueva  época que nos ha tocado  vivir.

En mis clases del instituto utilizo mucho la película  En busca de la Felicidad y es extraordinariamente aterrador como cada año que pasa en este país, el panorama que refleja dicha  película se asemeja más a nuestra realidad.

En ella Will Smith interpreta a Chris Gardner, un “emprendedor” con “poca visión” que compra cientos de equipos de diagnosis por rayos X para venderlos como visitador médico.

Llega un punto en el que Chris tiene que decidir si hundirse con su negocio, con sus problemas y sus agobios, o dar un giro de 360 grados a su vida y luchar por mejorar profesionalmente.

Es entonces cuando encuentra el camino… Siendo primero el chico de los recados, luego el avispado becario que contacta con clientes y finalmente… No voy a destripar la película.

Recomiendo encarecidamente ver esta película. Tiene su cierta dosis de momentos lacrimógenos, porque se trata de un drama, pero es una película que puede ayudar a muchas personas a salir del bloqueo psicológico en el que se encuentran.

Tanto en esta película como en otras que basan su argumento en la superación personal se pone de manifiesto que el ser humano es capaz de salvar todas las adversidades que se le presentan a lo largo de la historia, con mayor o menor justicia, o con mayor o menor atino.

Es por eso que a pesar de las frías cifras, una actitud positiva ante la búsqueda -aunque sea difícil-, nos va a diferenciar del resto de candidatos que, por las circunstancias, se ven contagiados por el pesimismo reinante. No es una pose, es una “máscara” que has de colocarte en cada entrevista de trabajo para irradiar una actitud ante tu futuro empleo y hacer que el reclutador/a  de turno perciba ese positivismo que te convierta en el candidato ideal que estaba buscando.

Las cifras son muy malas, pero peor aún es cómo las interiorizamos.