La formación continua, un valor diferencial

Quien no avanza, retrocede. Cualquier profesional tiene que seguir creciendo en conocimientos, no estancarse, aprender más, disponer de nuevas capacidades y habilidades. Un médico, si no continúa estudiando y aprendiendo, no podrá aplicar nuevas técnicas para mejorar la atención a sus pacientes. En todos los ámbitos profesionales, la necesidad de prestar un mejor servicio al cliente posiciona a la formación como un factor diferencial.