El día 7 de octubre se celebró la Día Mundial del Trabajo Decente. Según la definición de la agencia especializada en materia laboral de la ONU, la OIT (Organización Internacional del Trabajo), el trabajo decente es aquel que “produce unos ingresos dignos, seguridad en el lugar de trabajo, protección social a las familias, perspectivas de desarrollo personal e integración en la sociedad, libertad para expresarse, organización y participación en las decisiones que afectan a sus vidas e igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres”. ¿Cuántas de estas cualidades cumplen los empleos en nuestro país?

La receta frente a la crisis

Conforme a los datos de la misma organización en el Informe sobre salarios 2014/2015, España es el país de la UE donde más aumentó la desigualdad salarial. Hay un 12,3% de trabajadores pobres en España, es decir, que no tienen unos ingresos dignos. Según el reciente informe de acción anual de Cáritas 2014, el 53% de las personas que fueron asistidas por esta organización pertenecían a hogares donde al menos un miembro estaba trabajando. Parece que no solo la crisis, sino también las fórmulas para atajarla han provocado la actual situación.

En el año 2012, la Comisión Europea recetó a los gobiernos políticas de ajuste de los salarios con el fin de ser más competitivos de cara a las exportaciones. La aplicación de estas políticas en España se materializó en un estancamiento del salario mínimo. En este gráfico se puede ver cuál ha sido la evolución de la retribución mínima desde el año 2002.

Grafico salario mínimo

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

El salario mínimo interprofesional (SMI) se establece por el gobierno cada año. Se trata de la retribución mínima por jornada legal que puede recibir un trabajador independientemente del tipo de contrato que tenga.

Para España se ha establecido este año en 748,30 euros (en 12 pagas; la información oficial se facilita en 14 pagas —648,60 euros—). El salario mínimo, junto con la renta per cápita y el salario medio es un buen indicador del nivel de vida de un país. Si comparamos esta variable entre los países de nuestro entorno, podemos ver las grandes diferencias que existen entre unos y otros. ¿Pueden explicarse solo porque la vida es más cara en aquellos en los que el salario mínimo es mayor?

Gráfico países

Fuente: elaboración propia a partir de datos extraídos de Eurostat.

¿Cómo recuperar un trabajo digno?

A la vista de los datos parece que la medicina administrada por la Comisión Europea no ha funcionado y los niveles de desigualdad se han incrementado. Según piensan algunos especialistas, es precisamente el aumento de los salarios lo que impulsaría la demanda interna, que resulta determinante para el crecimiento en Europa. Las exportaciones con países fuera de la UE solo suponen un 17%.

El crecimiento del empleo en el planeta entre los años 2000 y 2007 fue del 0,9 %, desde el año 2008 el aumento ha sido solo del 0,1%. El número de desempleados alcanza ya los 200 millones de personas en todo el mundo. Puesto que las cotas de desigualdad persisten y se han agravado en países en los que se habían conseguido acortar distancias entre ricos y pobres, la ONU ha apostado por incluir entre los objetivos para un desarrollo sostenible en 2030 el trabajo decente. El director general de la OIT Guy Ryder nos explica la importancia de introducir mejoras en este aspecto vital de nuestra existencia: