Cuando uno piensa en cine español, lo primero que le viene a la cabeza es guerra civil, bajas taquillas salvadas por el Torrente del año, un público local y la coletilla “no está mal para ser española”. Pero hay otro tipo de metrajes que han facturado 300 millones de euros en 2011, en el que el 62% empresas productoras exportan sus contenidos más allá de los Pirineos y que reportan unos beneficios de entre el 38% y el 70%, siendo además España el tercer país europeo en volumen de negocio de este sector: el de la animación. Con una estimación de Diboos, la federación de animadores, de que para 2017 este nicho producirá uso 1.581 millones de euros y dará empleo a unas 21.000 personas, quizá sea el momento de plantearse una carrera en el noble arte de los dibujos animados y los efectos especiales.

Pero dedicarse a este sector no es sencillo. Además de tener una cierta capacidad visual, hay que aprender las formas naturales del movimiento de un cuerpo, tener imaginación para solventar los problemas que irán surgiendo a lo largo de la producción y la suficiente sangre fría para trabajar bajo presión. Sin embargo esto no será suficiente si no recibimos la formación adecuada, como por ejemplo la que el Estado ofrece en la Formación Profesional Superior o los diferentes máster y cursos que se imparten en escuelas profesionales de nuevas tecnologías como el CICE.

“Nuestro objetivo principal es formar operadores 3D para todo tipo de industrias multimedia”, explica Begoña Sendino, del departamento académico de dicha escuela, en la web de la misma, “capaces de desarrollar un tipo de efecto especial que, hasta hace poco, por tiempo y por costes, resultaba prohibitivo y poco viable”. La última incorporación a su catálogo de enseñanzas es el Máster Profesional Especializado en Efectos Especiales 3D con Houdini, un programa de animación con el que se pueden realizar multitud de efectos como fuego, explosiones, apariciones mágicas… La oferta se completa con casi otras 20 opciones, entre másteres y cursos, y una bolsa de trabajo que, según aseguran, funciona extraordinariamente bien.

Así, en el último gran éxito de la animación española, Las Aventuras de Tadeo Jones, una película dirigida por Enrique Gato, con una taquilla desde agosto de 18 millones de euros y segunda película española más vista en 2012 tras Lo Imposible, el 70% del equipo de producción se había formado en CICE. Aunque para acceder al máster no hace falta una titulación universitaria determinada, sí que se precisan ciertos conocimientos en los programas 3dsMax y Nuke.

“El sector de los efectos especiales cada vez está más demandado dentro de la industria de la producción audiovisual”, sigue el predicamento web de Sendino, “simplemente porque supone un ahorro de tiempo y dinero”. Según el libro blanco de esta industria, unas 8.000 personas trabajan en este sector hoy en día. Si las estimaciones de Diboos se cumplen, faltan unos 13.000 profesionales hasta llegar a la cifra mágica de 21.000 en 2017. ¿Quién dice que no puedas ser tú uno de ellos?