¿Será que el fomento del emprendimiento en el currículo educativo está dando sus frutos y han cuajado las ganas de montar una empresa o bien el motivo principal es otro? Las altas tasas de desempleo juvenil, que superan el 33%, pueden haber empujado a escoger esta vía como medio de autoempleo en personas recién egresadas que quieren trabajar en el sector para el que se han formado. ¿Estás pensando en hacerte autónomo?

El Ministerio de Ciencia analiza la entrada en el mercado laboral de quienes han conseguido un título universitario en el informe Inserción laboral de los egresados universitarios. El 10% de ellos monta su propio negocio nada más terminar los estudios y otros más lo harán pasados unos años.

Tener las cuentas claras puede ser más importante que tener una buena idea

Una filosofía que atraviesa el emprendimiento, pese a todas las advertencias que continuamente hacen los expertos, es que una buena idea puede llevarte a ganarte la vida haciendo lo que más te gusta. Esto solo es en parte así. Diversos estudios señalan que entre el 60% y el 80% de los emprendimientos se abandonan a los dos años de crearse.

Esta cifra se emplea muchas veces para vender servicios de asesoramiento, coaching o formación a emprendedores. La cuestión es hacerles ver que no poseen habilidades necesarias para el emprendimiento. Y eso puede ser cierto, tanto como lo de la buena idea. Pero lo que realmente pesa a la hora de emprender es el capital del que partes, cómo recuperas lo que te han prestado y cómo haces frente a los impuestos.

El emprendimiento entre universitarios

La importancia de un plan B

Nadie te asegura el éxito del negocio en términos económicos. Puede incluso que la idea tenga éxito pero que sea un desastre desde le punto de vista de la tesorería, la fiscalidad, las finanzas o la contabilidad en general, lo que te llevará a la quiebra.

Como hemos apuntado, conviene calcular cuándo y cómo vas a recuperar lo que pidas prestado, a quién se lo vas a pedir y qué sucederá si finalmente no consigues devolverlo. Los economistas recomiendan hacer balances en periodos cortos (por ejemplo, trimestrales o semestrales) para evaluar la marcha de tu incipiente negocio y decidir si vas a continuar endeudándote o bien te vas a retirar a tiempo.

Iniciativas especialmente arriesgadas son las que emplean la capitalización del paro o las que son avaladas con propiedades de familiares. Especialmente si cuentan con gastos fijos mensuales, como alquiler de local, compra de mercaderías o contratación de empleados. En estos casos, cuando el negocio no funciona bien, puede determinar la situación económica casi de por vida y suponer importantes pérdidas, ya no solo materiales, sino también de relaciones, tanto en el ámbito personal como en el profesional.

Evalúa estos aspectos antes de adquirir una deuda que quizá te acompañe durante prácticamente toda tu trayectoria profesional. Ten preparado un plan B en caso de que el negocio fracase.

Hay titulaciones que parecen más seguras

Según el mencionado informe del Ministerio de Ciencia, hay titulaciones donde el índice de emprendimiento es mucho más alto, ejemplo de ello son las que pertenecen a Ciencias de la Salud. En esta área del conocimiento, el índice de recién egresados que monta un negocio aumenta casi cuatro puntos, hasta el 13.9%.

Dentro de esta rama, hay actividades, como la de odontología o podología, donde esta cifra se dispara. Siete de cada diez estudiantes que se han titulado es estas especialidades se monta por cuenta propia. En la otra cara de la moneda está la rama de Ciencias, que es la que refleja menos tasa de emprendimiento, por debajo del 5%.

Todo ello tiene que ver con el menor riesgo que supone emprender en un sector que tiene una alta demanda social o bien en otro con escaso apoyo tanto social como institucional.