Que si en España no hay trabajo. Que si ya nadie ofrece un puesto laboral. Que es mal momento para emprender con nada… En medio de la tormenta de mensajes pesimistas que inunda nuestra sociedad de la crisis, Ariel Andrés Almada, un afamado experto inversionista, cuyos libros sobre consejos de microemprendimiento empresarial arrasan en Amazon, saca un paraguas de optimismo para quien quiera cubrirse de ese éxito en el que ya nadie cree. “Se puede crear una empresa por menos de 100 euros al mes”.

Ese es el nombre de su última publicación, de descarga gratuita desde su blog Antiparo. Existe una pócima para triunfar con un negocio propio en la era del apuro y la negación de créditos. Almada, regala la receta.

El economista dice estar “decidido” a echar una mano a todos esos buscadores de ganancias que se sienten paralizados en las arenas movedizas de la crisis. Después de escribir Ahora te toca a ti (2012), La Gran Ventaja (2011), A Través de la Tormenta (2010) y Marketing de Crisis (2009), bajo la reputación que marca su dilatada experiencia en asesoría para prestigiosas firmas de consultoría multinacional y su  pasado en la inversión financiera avanzada, continúa con el empeño por dar a conocer alternativas para nuevos emprendedores a través de los talleres en los que imparte lecciones de cómo triunfar en el mundo empresarial y a través de consejos de gratuito consumo en su web. “En este momento tengo una misión precisa, clara y contundente: ayudar a las personas que están sufriendo la lacra del paro”, declara en su página.

Según este empresario social, “existen alternativas para hacer realidad una idea de negocio con pocos recursos económicos”. Él estima que por menos de 100 euros, cualquiera puede hacerse un hueco en el mercado. “Las mayores oportunidades para emprender se dan precisamente en tiempos de crisis”, afirma.

La manera de empezar con nuestra propia carrera empresarial, según el autor, es transformar nuestra pasión “en una habilidad que resuelva los problemas de otras personas”. Las claves para ello pasan por encontrar un nicho de mercado preguntándonos qué es lo que a la gente le hace falta o de lo que no dispone, conseguir una fórmula que ahorre al público el tiempo y el dinero que escasea en nuestras sociedades contemporáneas y “ampliar nuestro zoom” al planeta Tierra. “Ya vivimos en un mundo globalizado”, advierte.

Almada comprende el miedo común a emprender, pero para ayudar a superarlo, se apoya en una máxima y un dato, ambos de cosecha propia: la primera es que “la seguridad laboral se ha terminado”; el segundo, que  “hoy en día contamos con todos los recursos necesarios para crear una empresa desde cero y con un muy bajo coste”. Por eso opina que “el que no emprende no es porque no puede, sino porque no quiere”.

Tal y como afirmaba en su libro ‘La Gran Ventaja’, “el que no arriesga no gana”, y está convencido de que las formas con las que se hacía dinero hasta ahora ya no existen (“salvo excepciones”). Propone al nuevo microempresario que se adapte a las modificaciones y las nuevas reglas de juego del mercado. Para el economista, la cuestión ahora no es vender nuestro tiempo, como se hacía antes en cualquier empleo, sino vender nuestras ideas, y una vez éstas generen activos, saber administrarlos.

En sus lecciones habla de identificar nichos de mercado que no estén ya cubiertos por las grandes multinacionales. Para Almada, una nueva empresa que se preocupe por los jugadores de golf zurdos, o los amantes de la cultura tibetana, o los coleccionistas de soldaditos de plomo, los emigrantes nostálgicos de productos de su país o la impartición de cursos de fotografía submarina, son una gran idea para iniciar un negocio, aunque a algunos les cueste creerlo.

En su nuevo manual, tal y como hizo en su libro ‘Ahora te toca a ti’, el experto sugiere utilizar las ventajas que nos ofrece el mundo digitalizado y global como método infalible para adelantarnos a las necesidades de la sociedad y poder posicionar nuestras ideas en el mercado: buscar foros en internet de gente interesada por nuestra propuesta, montar una página web, identificar en Facebook grupos de interés adecuados a la oferta, publicitar pequeños anuncios, o desplazarnos –física o virtualmente- hasta esos lugares donde más se requiera el servicio que queremos brindar.

Entre sus consejos de emprendimiento, las ventajas del mundo virtual y situándonos en el amplio campo global, para Almada ya no hay motivo de desesperanza ni para un veterano en paro ni para el habitante de una zona por poco flujo comercial. También niega rotundamente que la capacidad de crear una empresa low cost sea exclusiva de compañías multimillonarias. Según el autor, el truco está en ser novedoso, reducir gastos, saber administrar las ganancias y hacer que el dinero que guardamos se multiplique lo máximo posible. Para construir todos esos objetivos ofrece una retahíla de directrices en su blog, sus talleres y su manual como si de las instrucciones de un armario del Ikea se tratase.

Ya no hay excusa para ahogarse en el mundo de los negocios, Almada, comprometido con la difícil situación de muchos, ha tirado un flotador anticrisis al lodo de la desesperanza.

 Imagen: Public Domain Photos