Hace un año Sebastian Thrun, trabajador de Google y uno de los profesores con más renombre de la Universidad de Stanford, anunció que renunciaba a su plaza como docente para meterse de lleno en un proyecto en el que llevaba un tiempo trabajando. Su nombre era Udacity, su meta: democratizar la enseñanza superior.

Cursar un año en Stanford, una de las universidades más prestigiosas del mundo, cuesta 30.000 dólares. Recibir la mismas clases que impartía Thrun en este templo del saber es totalmente gratis. No hablamos de concursos o becas, solo se necesita acceso a Internet y ganas de aprender para convertirse en alumno de Udacity.

Se trata de una universidad online gratuita. No ofrece ningún certificado oficial, pero sí un temario de calidad y unos profesores del renombre de Steve Huffman, creador de Reddit o Serget Brin , cofundador de Google. Con estos referentes, no es difícil adivinar que Udacity está orientada principalmente a informáticos y programadores. Y para ello cuenta con los mejores profesionales en cada campo.“No fue especialmente difícil convencerlos” recuerda Thrun, “La gente nos ha apoyado mucho, ha captado la visión del proyecto”. Un proyecto sin ánimo de lucro que sobrevive gracias al dinero que el propio Thrun invirtió en un principio y a las aportaciones de algunas empresas. “También pedimos a los propios empleados de Udacity que, si pueden, hagan una contribución” matiza Thrun. Este americano, alemán de nacimiento, colabora con Google, la empresa más poderosa del mundo. Ha pasado gran parte de su vida dando clases a las élites económicas de EE.UU. ¿Qué hace que una persona de su trayectoria y éxito dedique todos sus esfuerzos a un propósito tan utópico y poco rentable como la democratización de la enseñanza?

Portal de la universidad gratuita Udacity

Todo surgió hace un año, cuando Sebastian Thrun vio en Youtube los videos de Salman Khan, un profesor que imparte clases de matemáticas y ciencias en la red para ayudar a los estudiantes de grado medio. Thrun decidió llevar la idea un paso más allá y adaptar a este formato, vídeos cortos y concisos, las clases sobre inteligencia artificial que estaba impartiendo en Stanford. Añadió ejercicios y test para terminar de proporcionar un ambiente académico. Así que inició una cadena de mails para que los potenciales alumnos se apuntaran a sus clases virtuales.“Pensábamos tener de cien a quinientos alumnos. Al día siguiente se habían apuntado cinco mil estudiantes y después, diez mil. No paraba de crecer. Al final llegamos a 160.000 alumnos inscritos”, recuerda ahora con nostalgia. “Esa sola clase en línea tuvo un impacto educacional mucho más grande que toda mi vida enseñando”. Alumnos voluntarios tradujeron el curso a más de 40 idiomas; se inscribió todo tipo de gente, desde amas de casa estadounidenses a jóvenes informáticos de China o Afganistán. Era el comienzo de Udacity.

Pero mientras sus clases interactivas se revelaban como todo un éxito, su aula en Stanford estaba cada día más vacía. En pocas semanas pasó de 200 a 30 alumnos. “Así que un día me decidí a preguntarle a mis alumnos qué pasaba”comenta el profesor. “La respuesta me dejo atónito: preferían ver mis clases en Internet”. Ante este hecho, Thrun decidió abandonar sus clases tradicionales para revolucionar el concepto de educación superior. El flamante director de Udacity opina que “la enseñanza es una de las materias que menos ha evolucionado en los últimos 1.000 años”. Se inició con la lectura del profesor antes de la invención de la imprenta, antes de la revolución industrial, antes de la revolución social que ha supuesto Internet. “Y, sin embargo, apenas ha cambiado desde sus inicios”.

Udacity pretende acabar con este inmovilismo. Y va por buen camino. Actualmente cuenta con seis cursos, “el que más éxito tiene es el de CS 101: Introdution to computer science” comenta Thrun con orgullo. Cientos de miles de alumnos en todo el mundo ya los han cursado y superado. Cuando se le pregunta sobre la crisis y el paro en España, Thurn tiene claro lo que se debe hacer. “Mejora tu currículo, fórmate e interactúa. En Udacity estamos comprometidos para ayudar a la gente de España en estos tiempos difíciles” sentencia. Que así sea.