Ahora mismo todavía estás a tiempo de preparar los exámenes a fondo, pero no te confíes porque llega una época peligrosa. Entre unas cosas y otras, las Navidades se alargan casi 20 días y no puedes estar todo ese tiempo sin tocar un libro. Te vamos a hablar de técnicas que te funcionarán para estudiar, cómo planificar una rutina y trucos para adaptarla a la cantidad de distracciones que se avecinan.

El cómo: técnicas de estudio

Si llevas unos años de estudiante, ya habrás probado varias técnicas. Hay muchas, pero no todas son efectivas. Una de las más ineficaces es la de resumir, subrayar y releer. Es muy cómoda porque no supone apenas esfuerzo, pero tampoco se consiguen buenos resultados. Si tienes costumbre de hacerlo, prueba otras formas más productivas de invertir las horas y dedica más tiempo a disfrutar.

  • Aprende a leer. Sí, ya sabes leer, pero puedes hacer una lectura más eficiente. Entrénate para leer más rápido y conseguir entender mejor lo que lees. Las técnicas de lectura rápida te ayudarán a conseguirlo.
  • Practica con los exámenes de otros años. Esta es una de las mejores formas de obtener éxito en los exámenes. Te darás cuenta de los temas que se suelen preguntar y de qué manera se hace. Además, es una manera mucho más activa de estudio, por lo que resulta menos pesada.
  • Autoexamínate. A falta de exámenes de otros años, puedes elaborar los tuyos propios. Mientras estudias, extrae las preguntas que tú crees que entrarían en un examen. Al cabo de unos días, examínate. Así consigues dos cosas: establecer los puntos más relevantes y ponerte en situación.
  • Estudia en grupo. Cuidado porque puede ser un arma de doble filo. Si quedas para estudiar, poneros un objetivo común y no os vayáis por las ramas. Las ventajas están demostradas: podréis analizar juntos las dificultades, aplicar enfoques diferentes y compartir las soluciones.
  • Haz mapas mentales. Asociar conceptos a imágenes quizá no te servirá para todo lo que necesitas saber a la hora de examinarte, pero es una técnica excelente para recordar fechas, nombres y conceptos, y ubicarlos en un contexto. Puedes encontrar más información en este post.
  • Utiliza la técnica del pomodoro. Este método se aplica tanto en el ámbito laboral como en el del estudio. Consiste en establecer periodos de descanso cada 25 minutos de actividad. Te lo explicamos con más detalle aquí.

El cuándo: diseña tu estrategia

Distribuir el tiempo de estudio es la forma más eficaz de aprobar los exámenes. Hay que empezar por establecer un número de horas al día, las que consideres que requieren tus estudios. Ten en cuenta también las fechas señaladas en las que no vas a leer ni una letra, como Año Nuevo o Navidad.

Si te vas unos días fuera, sopesa la idea de llevarte material para estudiar o bien reparte el tiempo que emplearías en esos días entre el resto del periodo de estudio. En caso de que metas los apuntes en la maleta, haz una planificación especial y visualiza dónde te ubicarás. Trata de no engañarte con metas demasiado altas.

En tu casa, es importante que tengas en cuenta que siempre debes dedicar el mismo tiempo al estudio. Una manera práctica de planificarlo es que todos los días te pongas a estudiar en la misma franja de tiempo. Sin embargo, no hay que ser demasiado estricto porque, si te surge cualquier actividad en ese periodo, te verás más tentado a abandonar el estudio ese día que a reorganizarte. Ante cualquier imprevisto o planazo imperdonable que te surja, divide el tiempo en dos o tres periodos y repártelo a lo largo de la jornada, pero no suprimas ni un minuto de estudio que hayas planificado.

Aplica desde hoy mismo nuestros consejos y verás cómo este año se te hará mucho menos pesada la época de exámenes, podrás tener tus momentos de diversión y los resultados de las pruebas serán mejores.