Cada vez es más habitual que se nos presente la oportunidad de hablar en público. Explicar nuestro proyecto en un evento, dar una charla, participar en un foro sobre nuestra profesión o exponer en clase nuestra investigación pueden ser grandes ocasiones para demostrar dotes comunicativas. Es importante tener un cuenta una serie de cuestiones para que seamos capaces de transmitir hábilmente lo que hemos preparado.

Preparando el discurso y ensayándolo

Los actores y actrices memorizan su texto semanas antes de estrenar el espectáculo. Y no solo su texto, también cada movimiento que van a ejecutar en escena. Gracias a esta labor son capaces de llenar de verdad unas palabras y movimientos que han fijado en su memoria y evitan que los nervios no les traicionen.

Cuando tenemos que presentar una serie de ideas frente a un auditorio necesitamos hacer también ese trabajo. Si no memorizar, porque restaría naturalidad a nuestro discurso y eso solo se lo devuelve una actriz, sí debemos tener claras las líneas de nuestro discurso.

  • Se breve y claro. El texto que preparemos tiene que estar bien estructurado. Para empezar, podemos prepararnos una anécdota que resuma e ilustre toda la charla. Dar un cifra llamativa relacionada o lanzar una pregunta sugerente nos ayudará a poner al público a nuestro favor. Después, iremos administrando las ideas principales procurando ser muy breves y claros y aportando muchos ejemplos. Podemos acabar con un resumen de las ideas que se han expuesto y lanzar una pregunta al auditorio.
  • Utiliza imágenes. Si apoyamos nuestras palabras con diapositivas hay que procurar que estas sean sencillas, es preferible que se proyecten ilustraciones o fotos que ayuden a aclarar nuestras palabras y a que la idea que queremos transmitir se fije.
  • Cronometra el tiempo. La charla no debe durar más de diez minutos. Al medir el tiempo habla de forma pausada pero con energía y variando el tono y enfatizando cuando toque. Tal como lo harías si estuvieras ya en el escenario. Ensáyalo unas cuantas veces y pídele a alguien que te haga de público y te dé su opinión.

 

Entrenando tu mente antes de empezar

  • Genera energía positiva. Para aplacar los nervios antes de que te toque salir, tu monólogo interior tiene que ser en positivo, tipo: “¡Qué ganas tengo de contar esto!”, “Va a ir fenomenal” o simplemente di “¡Sí!”. Estas frases te ayudarán a salir con energía y a sentirte con mayor seguridad.
  • Respira… Bebe un poco de agua, sacude las manos para soltar adrenalina y respira tres veces de forma profunda. Cuando estamos nerviosos nuestra respiración se hace muy superficial.
  • Concéntrate. Centrarse en algo que no seas tú también ayuda. Por ejemplo, busca las personas del público que vayan de verde, fíjate en quién lleva reloj. Te ayudará a relajarte. Aprovecha también para localizar caras simpáticas repartidas entre el público para apoyarte en ellas y darte confianza durante la charla.

 

Tu cuerpo también comunica

A veces es difícil controlar el cuerpo cuando la adrenalina nos sacude. Desplazamos el peso de un lado a otro de forma repetitiva, nos frotamos las manos incesantemente, nos colocamos el pelo. Estos movimientos muestran el estado anímico y hacen que las palabras queden en un segundo plano.

  • Ensaya tu discurso frente a un espejo. Tanto si estás de pie como sentado, adopta una buena postura. Y cuidado con no encorvarte. Cuando nuestra postura es abierta damos mayor sensación de confianza en nosotros mismos, como explica la psicóloga social Amy Cuddy en esta potente charla en TED.
  • Utiliza distintos tonos para darle expresividad. Enfatiza las ideas importantes (si te atreves hasta puedes acercarte más a tu audiencia) para fortalecer las palabras o ideas centrales de tu discurso. Es importante hablar con claridad y vocalizar bien intentando no ir muy deprisa.
  • Trata de no leer tu exposición. Solo apóyate en unas cuantas notas. Dilo desde el corazón, dándole importancia. Pero si te quedas en blanco no pasa nada, toma aire y vuelve a tus notas. Las palabras regresarán fácilmente.

Comunicar nuestras ideas o propuestas con atractivo para generar interés es algo que podemos conseguir si lo llevamos bien preparado y somos nosotros mismos. Ensayarlo nos dará confianza y dejar aflorar nuestro encanto nos hará sentir que somos grandes comunicadores.