Sí, lo sabemos, no hay nada infalible y las entrevistas son una suerte de lotería en muchos casos. Un momento crítico en el que tienes un 50% de posibilidades de seguir adelante, y otras tantas de no continuar en el proceso de selección. Son muchas las dudas que te surgen al respecto: ¿Por qué no me han escogido si tengo el perfil que pedían? ¿qué feeling ha tenido el reclutador conmigo¿le habré gustado? ¿qué he hecho mal?, entre otras.

Por eso, en Infoempleo organizamos un taller sobre las entrevistas de trabajo junto a Francisco Fernández, autor de www.mejoratuexitolaboral.com y experto en selección de personal. Con él, 20 usuarios de nuestra web y app tuvieron la oportunidad de resolver sus principales interrogantes de esta fase de los procesos de selección, y hoy te resumimos algunos de los principales puntos que se abordaron durante la jornada.

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1. Conócete a ti mismo

Llega el momento de responder a la casi omnipresente pregunta en una entrevista laboral: ¿Cuáles son tus virtudes y tus defectos? Seguro que has pensado en hablar de tu excesivo perfeccionismo o tu poca paciencia; pero junto a nuestro experto, aprendimos que es interesante antes de dar estas respuestas, realiza un pequeño análisis. Por ejemplo, puedes enviar una breve encuesta a amigos, familiares, ex compañeros, y a todos aquellos de tu alrededor para que puedan darte su visión de ti como profesional.

Así tendrás una radiografía mucho más objetiva y, quizás, te ayude a visibilizar algunas cosas que desconocías y que puedes explotar si son positivas, o bien trabajar para mejorar en caso contrario. Ponla en marcha, por ejemplo, con SurveyMonkey o con formularios de Google. Recuerda indicar que sean anónimas las respuestas, así podrán dar sus opiniones libremente.

2. Aprende a venderte

Una clave para dar lo mejor de ti mismo/a es tener CONFIANZA, sí, en mayúsculas. Aprende a venderte y a mostrar por qué eres un gran profesional y por qué esa empresa en la que estás realizando la entrevista te necesita. Eso sí, recuerda que siempre debes ser humilde. Cosas como decir que eres el mejor o que haces de todo, hacen que tu candidatura se devalúe.

Céntrate en los pequeños detalles que marcan la diferencia. ¿Que no sabes de un software específico? ¡No pasa nada! Convierte tus debilidades en oportunidades. Sé sincero con lo que sabes o puedes hacer y muéstrate abierto/a a aprender y seguir creciendo.

3. Es el momento de mostrar tu mejor actitud

Las personas entusiastas y que transmiten una buena energía son siempre más atrayentes. Si antes de entrar por la puerta, piensas que no te van a seleccionar, seguramente jamás lo hagan.

Puede ser que veas a tu interlocutor como una amenaza, pero no lo es. Retira este pensamiento de tu mente. El seleccionador es el primer interesado en encontrar al candidato que precisa para ocupar un determinado puesto.  Eso sí, no te pases con el tono o con un exceso de cercanía. No es el momento de coger excesivas confianzas y mucho menos de perder el Norte. No es la persona con la que debas desahogarte y mucho menos a la que debas trasmitirle tus problemas en anteriores trabajos.

4. Las primeras impresiones cuentan. Y mucho

Quizás ya lo sepas, pero este es uno de los factores más importantes para que tu entrevista de trabajo comience con buen pie. Recuerda llegar un poco antes, pero sin pasarte. Con 5-10 minutos de antelación será más que suficiente. Si te presentas media hora antes, probablemente estarás interrumpiendo alguna otra entrevista o el trabajo que tu seleccionador esté realizando, de manera que ya partes con desventaja.

Por supuesto, no podemos olvidarnos en este punto del vestuario. Ya sabes que es importante pero tampoco es cuestión de que te vuelvas loco/a.

El saludo debe ser cordial pero, una vez más, no trasgredas las fronteras entre lo que es educado y lo que podríamos considerar un saludo con un amigo o familiar. Un apretón de manos firme será tu aliado en este sentido. ¡Y por supuesto una buena sonrisa! Si ves que tu interlocutor no tiene esa simpatía, no te preocupes, probablemente no se deba a algo relacionado contigo sino más bien de sus propias circunstancias, porque…¿quién no ha tenido un mal día?

5. Es tu momento de brillar

¡Ahora sí! Ha llegado el paso de “contar tu libro”, de mostrar lo que sabes hacer y cómo puedes desempeñar ese puesto para que el buscan a un candidato/a. Aquí tendrás que tener en cuenta lo que los expertos denominan como empatía cognitiva. Un ejemplo es que si tu campo de trabajo es muy especializado, con complicadas terminologías o procesos complejos, tienes que saber que tu entrevistador probablemente no conozca todos los aspectos y probablemente en algún momento del discurso se pierda o no entienda el 100% del mensaje. Por eso, es importante que utilices palabras claras y entendibles y, si no puedes prescindir de ellas, procura explicarlas o darles un contexto adecuado.

En esta fase tendrás que venderte a ti mismo/a y procurar tocar el lado más sentimental de la otra persona que te está es cuchando. Demuestra cuánto vales y en los primeros 30 segundos trata de atraer toda tu atención y explicar de forma resumida por qué deberían contratarte.

Esperamos que todos estos consejos te ayuden en tu búsqueda de empleo. Si quieres compartir algún truco que a ti te haya funcionado, nos encantará leerlo, así que deja tu comentario para que todos podamos revisar las mejores tácticas de una entrevista de trabajo.