Un futbolista de élite es al club como un empleado con buena reputación a una compañía. Su carrera avala la consolidación y buena imagen de las empresas para las que trabajan. Su trayectoria sirve como modelo para otros profesionales. Su saber hacer se convierte en metodología. Así se forja una leyenda en el sector y esto es lo que se puede aprender de ella.

Comienzos brillantes, pero comienzos al fin y al cabo

Los buenos profesionales siempre han sido novatos en algún momento. Bien es cierto que no es lo mismo serlo con una preparación sólida a las espaldas que con poca o ninguna. Sin embargo, también cuentan las habilidades, que están a veces muy entrelazadas con experiencias al margen del trabajo y de los estudios.

Fernando Torres destacaba desde la cantera del Atlético de Madrid. Cuando subió a primera división, se le consideraba una promesa que hoy en día se ha cumplido con creces. Tan joven se le veía para el puesto, que lo apodaron el Niño. Contaba con una buena preparación, lo había fichado una buena empresa y, casi lo más importante, tenía buenas aptitudes. Allí cosechó grandes éxitos y los fracasos, según declaraciones, lo ayudaron a crecer profesionalmente.

Fernando Torres Atlético

Talento atractivo para otros clubes

En gran parte de las trayectorias que puedan considerarse exitosas se unen los tres factores mencionados en el punto anterior: formación y conocimientos, habilidades y competencias, y experiencia en una empresa de referencia. Los logros que se hayan cosechado servirán para reforzar la posición, relucientes medallas en el perfil. Los fracasos pueden orientarse como obstáculos que se han debido salvar y que no han hecho que se abandone. La vida laboral es compleja, todo reclutador lo sabe. Es el cómputo de unos y otros aspectos lo que confiere el atractivo de un candidato.

Los traspasos que tuvieron que pagar el Liverpool y el Chelsea fueron muy sonados. Fernando Torres consiguió numerosos éxitos para ambos clubes y su imagen se consolidó como una de las primeras figuras del fútbol a nivel mundial. En esta segunda fase, un profesional puede convertirse en la “estrella” dentro de una compañía y llevarla a mejorar notablemente su reputación. Por eso las grandes inversiones en contratar talento especializado suelen salir rentables.

Fernando Torres Liverpool

Retorno al lugar donde se forjó una estrella

Irse a otra compañía de la competencia no tiene por qué cerrar las puertas a un retorno a los orígenes. En el mundo laboral, es comprensible que un profesional de referencia busque reconocimiento internacional. La vuelta de este profesional puede suponer un enriquecimiento mayor para la compañía y, mientras tanto, se da la oportunidad a nuevo talento para despuntar en el mismo tipo de puesto. Bien orientado, todos ganan. Por eso es importante no marcharse sin despedirse de los sitios donde se deja de trabajar y, a ser posible, seguir manteniendo un cierto contacto.

De vuelta al Atlético, Fernando Torres reflexionaba: “Con 24 años entendí algo muy duro. Yo necesitaba marcharme del Atlético para que el club pudiese crecer. Fue el momento más duro de mi carrera. El club ha crecido y el tiempo nos ha dado la razón”. Después de volver a su equipo, continuaron los éxitos que han terminado por consolidar una trayectoria estelar.

Fernando Torres

El agradecimiento a la afición, principal sustento tanto del futbolista como del club

En abril de este año, Fernando Torres anunció que dejaba el club al final de la temporada. No se retira como profesional, pero sí lo hace del equipo que lo vio nacer. Agradece el apoyo de quien más ha disfrutado de sus éxitos, la afición. En una empresa los consumidores, usuarios o beneficiarios de los servicios y productos que oferta la compañía son el elemento principal que la sustenta.

Después de una completa trayectoria como profesional con una elevada reputación, es lógico que el agradecimiento sea para quien en último término lo ha encumbrado. Porque, además, lo ha hecho de una manera desinteresada y libremente, es decir, con la opción de retirar su apoyo o seguimiento en cualquier momento. Tanto los trabajadores como las empresas deben ser conscientes y orientar sus objetivos hacia los consumidores, no dejarlos cautivos y no perjudicar su experiencia porque el día de mañana pueden hacer que se desmonte todo el castillo que han construido gracias a su apoyo.