Empleado del hogar es una de las profesiones tradicionalmente asociada a la economía sumergida. Esta situación provoca consecuencias negativas que van mucho más allá de que no se contribuya con las arcas públicas. En 2013 se trató de regularizar su situación y desde entonces es más factible trabajar en esta actividad bajo contrato. Las ofertas de empleo en servicios de hogar ahora se publican como las de cualquier otra profesión.

A pesar de que el panorama mejorara mucho gracias a la obligación de hacer contrato a partir de 2012, todavía está muy lejos de ser ideal. Se calcula que el 30% del sector doméstico en España continúa sin haber regularizado su situación. Las personas que han trabajado en esta actividad toda la vida, han recibido sueldos bajos e irregulares, no han tenido derecho a bajas remuneradas ni ningún otro tipo de derecho asociado a un contrato laboral, como preavisos, indemnizaciones, vacaciones o retribuciones reguladas.

A quién se le puede aplicar el Sistema Especial para Empleados del Hogar

No a todos los profesionales que trabajan en un domicilio se les puede aplicar el Sistema Especial para Empleados de Hogar.

Para ello, tienen que dedicarse a una serie de actividades y realizarlas solo como funciones domésticas. Estas son las tareas relacionadas con la limpieza y mantenimiento del hogar, el cuidado o atención de los miembros de la familia, labores de guardería, de jardinería o conducción de vehículos.

Ahora bien, si se concierta el trabajo a través de una empresa de trabajo temporal, o si no se trata de un domicilio, sino, por ejemplo, de una comunidad de vecinos, este régimen no se puede aplicar. Tampoco se aplicaría por cuidado de personas dependientes en su hogar.

Seguridad Social de personal doméstico

Cómo es el contrato del servicio doméstico

El tipo de contrato asociado a los empleados del hogar se puede formalizar de palabra, aunque hay algunas restricciones, o bien por escrito. El Ministerio de Trabajo pone a disposición un modelo de contrato indefinido y otro de duración determinada.

En cualquier caso, el empleado debe tener claros los siguientes puntos:

  • Aspectos generales, como la identificación de las partes, el salario y la jornada, entre otros.
  • Si hay retribuciones en especie. Por lo general, se trata de manutención y alojamiento.
  • Duración y distribución de los tiempos de presencia que se pacten y de qué manera se van a compensar.

El contrato puede incluir un periodo de prueba que no será superior a dos meses y que requiere un preaviso de siete días por las dos partes.

Arreglar los trámites con la Seguridad Social

Los empleadores se deben ocupar de los trámites de afiliación a la Seguridad Social de los empleados, sus altas, sus bajas, cualquier variación de datos y pagar la cuota. Ahora bien, si el empleado trabaja menos de 60 horas para el mismo empleador, entonces se puede responsabilizar de este papeleo, incluida el de pagar la cuota, siempre que lo acuerde con quien lo contrata. Eso sí, toda la documentación deberá ir con la firma de ambas partes.

Lo que se debe pagar a la Seguridad Social en concepto de cotización por contingencias comunes es el 27,40% de la base de cotización. El 22,85% correrá a cargo del empleador y el 4,55% a cargo del empleado. La base mínima sería de 167,74 €. Es decir, la cuota mínima que habría que pagar a la Seguridad Social sería de 40,14 € entre empleador y empleado. A partir de este mínimo, se establecen unos tramos que se pueden consultar en una tabla en la web del Ministerio. Además, hay que abonar el 1,10% en concepto de contingencias profesionales.

Hay posibilidad de descuento sobre esta cuota que hay que pagar a la Seguridad Social. Los empleadores tendrían una reducción del 20%; sin embargo, no se podría aplicar en el caso de que sea el empleado el encargado de tramitar el pago de la cuota. Si se trata de una familia numerosa, la reducción puede llegar al 45%.

Cuál es la cobertura de un empleado del hogar

Los trabajadores incluidos en el Sistema Especial para Empleados de Hogar tendrán derecho a las prestaciones de la Seguridad Social. Entre estas prestaciones, se encuentra la baja por maternidad y la de incapacidad temporal. En el caso de esta última, todos los empleadores asumirían de manera proporcional la parte que les corresponda. Los empleadores deberán pagar desde el cuarto día hasta el octavo. A partir del noveno día, la Seguridad social se encarga del coste de la baja.

Lo que no cubre las cotizaciones de los empleados es el desempleo. Cuando se queden sin trabajo de manera involuntaria, no tendrán derecho a cobrar el paro.