Marcharse a trabajar al extranjero es una manera de ganar experiencia laboral al tiempo que se vive una experiencia personal de lo más enriquecedora. Sin embargo, en los tiempos que corren, ha pasado de ser una aventura a ser casi una necesidad. Son muchas las personas que, ante la imposibilidad de encontrar un trabajo en España en su especialidad, toman la decisión de probar suerte en otro país. Aunque la situación parece no estar mucho mejor fuera que dentro de nuestras fronteras, la necesidad obliga, por lo menos, a intentarlo.

También se está dando el caso de trabajadores que se ven obligados a salir al extranjero, no por voluntad propia sino por imposición de la empresa. O aceptan el puesto fuera de España o serán despedidos. Dada la situación, pocas opciones quedan.

A la hora de preparar la documentación para trabajar en el extranjero, la cosa varía mucho si el trabajador viaja como expatriado de su empresa, si es un trabajador eventual de una empresa extranjera o si se marcha sin un empleo.

Lo primero que debes hacer es consultar la legislación del país de destino para conocer los requisitos que se solicitan para trabajar allí. Es importante que tengas en cuenta que la mayor parte del papeleo puede tardar tiempo en resolverse, así que no pierdas de vista los plazos.

La mayoría de los trámites deberás realizarlos en la embajada que el país de destino tenga en España. Una opción, es que contrates los servicios de una gestoría que puede agilizar y facilitar el papeleo, ya que cada documento tiene que traducirse, registrarse y legalizarse. Pero por si te quieres lanzar tu mismo a ello, estos son los documentos que generalmente vas a necesitar:

– Pasaporte: parece una obviedad pero no olvides mirar que no lo tienes caducado. Es recomendable que antes de entregarlo a las autoridades de inmigración, hagas unas fotocopias por si pierde o tienes que realizar alguna reclamación. Si te trasladas a un país del espacio Schengen no lo necesitarás, te valdrá con el DNI, pero no está de más que lo lleves por precaución.

– Formulario de entrada: la mayoría de los países exigen que completes un formulario de entrada cuyo contenido varía de unos a otros. Para gestionarte tanto la visa de trabajo como otros documentos que necesitas para acceder al país, deberás pagar unas cuotas de gestión.

– Documentos importantes: no te olvides de legalizar y traducir documentos que puedas necesitar como la partida de nacimiento o el certificado de matrimonio, entre otros.

– Homologación de títulos: es importante que si quieres ejercer una profesión que requiere un título, lo homologues antes de marcharte para que tenga valor.

– Certificado médico: para concederte la visa de trabajo, muchas países exigen que presentes un certificado médico expedido en un centro médico autorizado.

– Solvencia económica: si cuantas con una oferta formal de trabajo en el país de destino no tendrás problema, pero si no, tendrás que demostrar que dispones de fondos sufiencientes como para mantenerte durante un tiempo determinado.

No te asustes ante tanto trámite, si has tomado la decisión de marcharte, adelante, ¡nunca se sabe donde estará el trabajo de nuestra vida!