Antes de profundizar en el asunto de los despidos, y en cada uno de ellos, entiendo que es preciso aclarar varios conceptos en relación a los mismos. En primer lugar, es importante conocer que todo despido genera desempleo. Por ejemplo, si se produce un despido disciplinario por una falta muy grave como insultar a tu jefe o robar algún material de la empresa, este también genera desempleo. No genera prestación por desempleo la baja voluntaria, pero cualquier despido sí.

En segundo lugar, quiero aclarar las siguientes modalidades o tipos de despido. En contra de la creencia de muchas personas, solo existen dos tipos de despido. El despido disciplinario y el despido objetivo. Con posterioridad, dichos tipos de despido podrán calificarse como procedente (acreditados, correctos, etc.), improcedente (falso, no acreditado, incorrectos, etc.), o nulo (cuando este tenga por móvil alguna de las causas de discriminación prohibidas en la Constitución o en la ley, o bien se produzca con violación de derechos fundamentales y libertades públicas del trabajador de los que más tarde se hablará). También es cierto, que en función al número de personas que afecten, estos se pueden calificar como despido individual, si afecta a un trabajador, y colectivo, si afecta a un grupo de trabajadores. Este último, solo podrá realizarse por causas objetivas, como más tarde explicaremos.

El despido disciplinario

Es el despido basado en un incumplimiento grave y culpable del trabajador. Los incumplimientos típicos vienen reflejados en el artículo 54.2 del Estatuto de los Trabajadores y en los Convenios Colectivos, los cuales recogerán los hechos constitutivos de falta muy grave, sancionables con el despido disciplinario. Esta modalidad de despido debe realizarse por escrito y sin necesidad de preaviso. Imagina un trabajador que ha robado en una empresa, pues el empresario no tiene por qué esperar quince días, ni ningún plazo, a que el despido se haga efectivo.

El despido objetivo

Se dará cuando concurran las siguientes causas, recogidas en el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores.

a) Por ineptitud del trabajador conocida o sobrevenida con posterioridad a su colocación efectiva en la empresa. La ineptitud existente con anterioridad al cumplimiento de un periodo de prueba no podrá alegarse con posterioridad a dicho cumplimiento.

b) Por falta de adaptación del trabajador a las modificaciones técnicas operadas en su puesto de trabajo, cuando dichos cambios sean razonables.

c) Cuando concurra alguna de las causas previstas en el artículo 51.1 del ET (despido colectivo) y la extinción afecte a un número inferior al establecido en el mismo. Es decir, cuando el despido este fundado en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción

d) Por faltas de asistencia al trabajo, aun justificadas pero intermitentes, que alcancen el veinte por ciento de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos siempre que el total de faltas de asistencia en los doce meses anteriores alcance el cinco por ciento de las jornadas hábiles, o el veinticinco por ciento en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses.

e) En el caso de contratos por tiempo indefinido concertados directamente por entidades sin ánimo de lucro para la ejecución de planes y programas públicos determinados, sin dotación económica estable y financiados por las Administraciones Públicas mediante consignaciones presupuestarias o extrapresupuestarias anuales consecuencia de ingresos externos de carácter finalista, por la insuficiencia de la correspondiente consignación para el mantenimiento del contrato de trabajo de que se trate.

Como características principales de este despido, destacan, que deben realizarse por escrito y que debe mediar un preaviso de 15 días entre la comunicación y la fecha de efectos del mismo, aunque se puede abonar el preaviso, si se prescinde del mismo.

Para terminar, quiero incidir en la importancia de la carta de despido, pues será ésta la que marcará la procedencia o improcedencia del despido, por lo que de ella y de su correcta confección derivarán las consecuencias jurídicas y económicas para la empresa y el trabajador. Además, debes saber que si no estás de acuerdo con tu despido tienes algunas opciones para reclamar.